Hay aquí un confinamiento terrible del que es imposible escapar, lo familiar que deviene horrible, ominoso. ¿Quién duda ya de que esta antigua casa sea la puerta abierta a nuestro propio subconsciente? Aquí reposan los monstruos, soterrados en desvanes. En nuestra mente, reposan otros, toda vez que, en el fondo, Malpertuis sólo está construida en el foco mismo de cada uno.

El nombre no es el libro, el libro es la unidad a deconstruir, lo real de este nombre está constantemente desplazado por la máquina textual, la Biografía es la definición, la máquina textual, y su paradigma platónico de tejido siempre en la memoria, recordado, es la imagen del nombre. El nombre sería el texto definido por la Biografía, pero el definiens es aleatorio, acarreado por el juego de su diferenciación. El conocimiento sería la lectura a condición de recordar que la lectura y la escritura son lo mismo a través de la diferencia que las constituye. El quinto factor es la escritura, siempre idéntica a sí misma y siempre distinta, a través de la lectura, y en relación con la cual el texto sería el reflejo. Este comentario platónico podría ser acusado de reconducir una forma de dualidad metafísica, pero el texto-imagen es también múltiple y cada lectura reconfigura la identidad y la preserva. El texto es ese φαρμακός que, no siendo ni cura ni veneno –escritura o contraescritura-, se afirma por ambos.

Una sala llena de corazones rotos

Vivimos tiempos agitados. Encontrar un bálsamo no siempre es fácil, aunque bien podría serlo la última novela de Anne Tyler, Una sala llena de corazones rotos. En estos tiempos convulsos, una historia encantadora que pone en el otro lado de la balanza a un protagonista con una vida metódicamente ordenada y tranquila. Una tierna representación…

Lo que hace especial a “Poeta en Madrid” es la hondura de su contenido, la desnudez del que escribe sin cortapisas, la metaliteratura y ese universo sublime –a veces, inaccesible- del arte y sus manifestaciones. En ciertos momentos, incluso, se tiene la sensación de que las nueve musas viven en sus páginas. Calíope, con su elocuencia, seguida de Clío y su memoria, junto a la cítara de Erató y Euterpe, con su cabeza coronada de flores; mientras, Melpómene, Polimnia, Talía y Terpsícore intercambian guirnaldas y caretas, al tiempo que Urania sujeta entre sus manos el orbe.