La habitación estaba oscura pero sus ojos ya se habían acostumbrado a la penumbra. Recostado sobre el frío muro de ladrillos se entretenía estrellando su pastoso aliento de borrachín impenitente contra los cristales mientras dibujaba figuras obscenas sobre ellos. De vez en cuando dispensaba alguna mirada a la calle y contemplaba con estupor malsano las…