Imagen tomada de la red

—Ahora ya solo queda hacer las maletas. —dijo Ella con gesto ilusionado. Él seguía cabizbajo, acariciando la paloma muerta, tibia aún entre sus manos. —Hemos hecho un buen trabajo aquí, a pesar de todo. —le susurró para intentar consolarle. Asomados al confín de la Tierra, contemplaban cómo las aguas iban reconquistando sus dominios. Cubrían vertiginosamente…