Allí donde estén, entonces, esos Matinales de los que habla Char, esto es, aquellos vagabundos cuya concepción del mundo no está mediada por la abstracción del lenguaje y que viven en una unidad ininterrumpida con la naturaleza, habrá una salvaguarda de la tierra, de los terrenales yermos del poema, que se alojan en el pan de cada día, en el lenguaje inútil. Sólo así se entienden mejor, pienso, estos diálogos desprolijos en el texto.