Una de las ironías del legado de Walter Benjamin es que su nombre, con los años, ha ido ganando preponderancia en lo que él mismo denominaba «las fauces insaciables del consumo globalizado»[1]Vid. BENJAMIN, Walter. 1973. Discursos Interrumpidos I. Madrid: Taurus, pp. 206 y que terminaría engullendo tanto a la cultura de las élites como a…