Según los medios de comunicación, la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) registró el año pasado la mayor caída de la historia, a partir de los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
En concreto, la ayuda destinada a los países en desarrollo descendió un 23,1% respeto al anterior. El desplome de la ayuda estadounidense, junto al recorte aplicado por otros grandes donantes (Alemania, Francia, Reino Unido y Japón), explica la mayor parte del retroceso.
«Se trata de la mayor caída anual jamás registrada, en un momento en el que los países en desarrollo están sometidos a presiones crecientes tanto económicas como geopolíticas», señaló el secretario general de la OCDE.
El informe, elaborado por el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE, subraya que el retroceso devuelve a los niveles de ayuda existentes al inicio de la Agenda 2030 adoptada en 2015.
Ese descenso de la Ayuda al Desarrollo tiene ya efectos visibles en el sector humanitario, que atraviesa una crisis sin precedentes marcada por el cierre de programas, los despidos masivos y las retiradas de organizaciones de numerosos países, lo que ha dejado a millones de personas sin asistencia básica, especialmente en los países con menos recursos de África, Asia y el Pacifico.
La OCDE destaca una fuerte concentración de los recortes. Un total de 26 de los 34 países miembro del CAD redujeron su ayuda en 2025, y solo cinco grandes –Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido y Japón – explican el 95,7% del descenso de la ayuda oficial al desarrollo; que en el caso de EE UU se redujo casi un 60%.
La OCDE muestra que el ajuste ha afectado tanto a la ayuda directa de los países como a aportaciones directas como las ayudas humanitarias que se redujo hasta 15.500 millones con los gravísimos perjuicios que ello causa a infinidad de personas, su medio de ida y que, en definitiva, de un modo u otro acabará resultando en detrimento de todos.