A Eleanora se le cayó el corazón a los pies. Se le descolgó y quedó varado entre el talón y los dedos del pie derecho; y ahora hace un ruido de cascabel huero al andar. Por eso siente que se le ha instalado un vacío angustioso en el pecho y un inútil lleno en el plantar. El doctor le ha explicado que habrá sido por un trauma, o un desamor, y entonces ella recuerda dolorosamente que su amante la ha abandonado. Después del diagnóstico, le recomienda una vida tranquila y que no intente enamorarse por el momento. Así que ahora ella se pasa los días sola, podando la pena, observando el vuelo de las libélulas y metiendo los pies en las aguas del lago para calmar las arritmias. El médico le ha dicho que tranquila, que no le quedarán secuelas. Si acaso, una leve cojera al amar.
