Deseaba desvanecerse por un tiempo, un momento, un instante, un segundo, solo eso, ¿o anhelaba que su cuerpo se encontrara sumergido en el agua, en el seno de la naturaleza? No lo sabía, solo los observaba entrar y salir del agua, abandonar su forma, dibujar otra en el aire, y aparecer y desaparecer a su antojo, y solo sintió envidia; miraba a lo lejos con el deseo de transformarse en otra existencia, en esa especie que a veces era libre y cuya memoria, como se dice, era mala, de pez.
