Participación ciudadana: ¿Está la sociedad preparada para participar?

manos arriba

¿Sirve de algo la Participación Ciudadana? ¿La sociedad está dispuesta a participar? ¿Existen las herramientas e instrumentos que garanticen procesos de participación ciudadana eficaces? ¿Podemos pensar en un nuevo modelo de gestión que considere la participación de los ciudadanos?

Estamos cansados de la crítica fácil, de la indignación pasiva, de dedicar horas y horas a «arreglar el mundo» en el bar, de los comentarios en redes sociales de nuestros amigos que dedican esfuerzos en argumentar, tras una pantalla y sin mayor trascendencia. ¿Qué es la Participación Ciudadana? Sencillamente, un método para tomar parte de forma activa en nuestra sociedad, nuestra ciudad y nuestro barrio, es una actitud y una oportunidad.

¿Estamos dispuestos a participar? El Consejo de Europa (2001) considera que la falta de interés por la política y las dificultades para implicar a los ciudadanos en lo público, no implica un declive de la participación de los ciudadanos en la política local, sino un cambio en los modos de implicación que se expresa en la preferencia por formas directas, informales, flexibles y puntuales de participación.

¿Qué ocurre en Villena? Rosario, vecina y miembro del Foro Económico y Social de Villena, asentía con una sonrisa ante la explicación del Profesor Vicente Zapata de conceptos como: empoderamiento, metodologías participativas, participación ciudadana, gobernanza, etc. Ese gesto (en el Marco de las I Jornadas Técnicas del Colegio de Geógrafos en Desarrollo Local), me hizo reflexionar, motivó e incluso conmovió. Es sorprendente el proceso participativo que en el municipio de Villena se ha gestado durante los últimos años, y sobre todo, esperanzador el futuro que se le ha ofrecido a la ciudadanía.

Reunión en el marco de la ETV+i (Villena)
Reunión en el marco de la ETV+i (Villena)

Como señala la propia web de la Estrategia Territorial de Villena + Innovación, nos encontramos en un momento de cambios, donde es imprescindible plantear nuevas estrategias y sobre todo, instrumentos de reflexión, proposición y acción. Hay que dejar paso a la inteligencia territorial frente a las lógicas tradicionales pasivas, a la gobernanza frente a los gobiernos asistenciales tradicionales mediante la participación proactiva de la ciudadanía,  dar el salto hacia el proyecto/proceso frente al folleto como dice el Profesor Antonio Martínez Puche.

La participación ciudadana se puede constituir como un instrumento para tener en consideración las necesidades percibidas por la sociedad que vive y construye un territorio. De hecho, la consulta a los ciudadanos es un método para captar aquellas consideraciones no percibidas por los técnicos o políticos locales, y por otro lado, que también se pueden encontrar fuera de los intereses y objetivos de estos últimos (CORTÉS y ESPINOSA, 2011, p.158).

¿Para qué sirve o puede utilizarse la Participación Ciudadana?

La participación pública puede ser el procedimiento que canalice todo el conocimiento e interpretación del territorio que posee la población local, que sustenten los procesos de cambio y gestión pública (CORTÉS y ESPINOSA, 2011, p.162). En la Planificación Estratégica ya no tiene sentido únicamente el diagnóstico. Herramientas de análisis ya obsoletas solo son una pequeña parte del ejercicio de la Planificación Territorial. Por suerte muchos municipios comienzan a darse cuenta de la importancia de contar con la ciudadanía a la hora de dibujar esa hoja de ruta que guiará las futuras políticas territoriales del municipio formando parte de los proceso de toma de decisión.

En las numerosas clases que abordan esta temática en el marco del Master en Desarrollo Local e Innovación Territorial, los compañeros hemos llegado a muchas reflexiones, pero sin duda hay una que se ha manifestado en cada sesión: para que la Planificación Estratégica tenga sentido debe evitar la visión cortoplacista. Con Sergio Galiana hablamos de aquellos aspectos a eliminar, mantener o mejorar y eliminar de la Planificación Estratégica tal cual hoy la estamos realizando, y todos los equipos de trabajo de clase acordamos que era primordial lograr el consenso entre las fuerzas políticas, vincular a todos los colores y obtener el mayor compromiso posible. El objetivo: dejar claro que marcar las directrices de un municipio a medio y largo plazo no debe limitarse a una acción propagandística de una legislatura, sino que debe haber un compromiso político a largo plazo.

La ciudadanía reclama una nueva forma de gobernar y de relación e influencia recíproca y continua entre administración local y ciudadanía.  De ahí el indiscutible crecimiento de las experiencias participativas y de las políticas orientadas a impulsar la participación de la ciudadanía en los asuntos públicos, especialmente en el ámbito local. Sin embargo, ¿es suficiente? ¿qué se está haciendo mal?

Todavía contamos con estructuras y procedimientos rígidos y jerárquicos en la Administración pública, una distribución difusa de competencias entre ellas. La inexistencia de una vida política profesionalizada tiene como inconveniente la supremacía de las lógicas de partido por encima de las lógicas sociales. Y en general, hay una ausencia de sistemas adecuados para que los ciudadanos expresen sus opiniones y preferencias sobre cuestiones concretas, ya que su rango de opciones en el momento de las elecciones se limita a diversos agregados ideológicos representados por los partidos. Esto cuestiona la transferencia de legitimidad a los representantes, sobre todo en relación con cuestiones públicas concretas.

Pastor (2010) indica que el contexto municipal supone un ámbito privilegiado para revitalizar la democracia desde los principios de la Participación Ciudadana, de hecho es de donde encontramos los primeros ejemplos en esta forma de concebir la gobernación de los asuntos públicos.

Este modelo de “hacer política” y gestionar los asuntos públicos, junto con la proximidad local, favorece construir identidades/pertenencias comunitarias, sentirnos implicados en los conflictos, en las necesidades y en la convivencia común y, por tanto, en las alternativas y decisiones finalmente adoptadas (PASTOR, 2010).

Preguntas y respuestas en el aire y en construcción. Numerosos profesionales dedicándose a ello y otros muchos discutiendo en torno a las metodologías y técnicas de Participación Ciudadana. Entonces, ¿Podemos pensar en un nuevo modelo de gestión que considere la participación de los ciudadanos?. Cabría pensar tal vez en la escala, es posible más allá de la escala local que la Participación Ciudadana sea eficaz…¿Cuál es la alternativa?

Referencias:

CORTÉS, C. y ESPINOSA, A. (2011). La participación ciudadana en la planificación urbana y los procedimientos derivados del reglamento del paisaje de la Comunidad Valenciana ¿Una posibilidad para cambiar de modelo?, p. 157-166, en GOZÁLVEZ, V. y MARCO, J.A. (Ed.), 2011: URBANISMO EXPANSIVO: de la utopía a la realidad, Ed. XXII CONGRESO GEÓGRAFOS ESPANOLES Y AGE, 814.

Pastor Seller, E.: Aproximación al contexto político y normativo de la participación ciudadana en el ámbito local, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, septiembre 2010, www.eumed.net/rev/cccss/09/

Rosa María Jiménez Abad

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