Hay historias que recorren sendas marcadas, es fácil seguirlas porque devienen rutinas. Las seguimos porque no exige grandes complicaciones transitarlas. Conocemos la geografía que demarcan como conocemos nuestro cuerpo, como intuimos el placer de degustar un sabor que conocemos. Sin embargo hay otras, que aunque comunes, mal que le pese a las narrativas, abren otras…