Un paisaje de ensueño entre olivares y almendros con frescas noches veraniegas, pero alejado del mar. Gema y sus hermanos gemelos madrugan para ir a la playa a pasar el día. Les encanta. Se han levantado antes de que sonara el despertador. El utilitario de sus padres espera aparcado frente a la puerta de casa. Son un par de horas hasta la costa. Se ponen a cargarlo aprovechando cada rincón para que les quepa todo y con algo de esfuerzo consiguen cerrar las puertas. El coche se pone en marcha y hace sonar el claxon para despedirse de ellos. Los cinco, con la ilusión de pasar un estupendo día en la playa, comienzan a caminar.
