El próximo becario de Restauración del Museo Nacional del Prado es un artista y restaurador murciano

Miguel Ángel Baya Miralles (1993, Murcia), Historiador de Arte, Artista y Restaurador, obtiene la Beca 2020 Congreso de los Diputados de formación e investigación en Restauración de pintura del siglo XIX en el Museo Nacional del Prado.

Miguel Ángel Blaya Miralles es su estudio de Restauración en su espacio de residencia en The L Factory en Galería Léucade.

Conocí a Miguel Ángel Blaya Miralles en abril del 2014. Fui jurado en un concurso de pintura al que se presentó. Llamó mi atención al verlo pintar el edificio de La Unión y el Fénix desde la Plaza Santa Catalina de Murcia con exquisito cuidado del detalle pero con la inmediatez que supone un concurso de pintura rápida. Voté para que quedara el primero, pero no compartía gustos con el resto del jurado, quizá no supieron ver lo que yo vi. Le ha ocurrido a otros grandes artistas. Podemos pensar por ejemplo en los Beatles, que fueron rechazaron muchas veces. Imaginad cómo reaccionarían todas aquellas personas que no se interesadon por ellos al ver hasta dónde fueron capaces de llegar. Puede que al resto del jurado de aquel concurso les ocurra algo parecido. No fijarse en aquel chico tímido de 21 años que pintaba en silencio en una plaza, y ahora lo selecciona ni más ni menos que del gran Museo Nacional del Prado para que, con esas mismas manos con las que sujetaba un pincel para aquel concurso de pintura rápida, a partir de septiembre de este año sujetará otro para intervenir en las obras de los grandes maestros de uno de los museos más importantes a nivel internacional.

Aquel día que pasó desaparecido para algunos, pensé que allí había un gran artista. Así que le di mi tarjeta y empezó a pasar por Galería Léucade, formando parte de cursos de pintura que allí se impartían, y comenzando a exponer en exposiciones colectivas. «Nacimos desnudos», donde se reflexionaba sobre la interpretación del desnudo desde el punto de vista del hombre (que continuaba a la exposición «Nacimos desnudas», que abordaba el desnudo desde la mirada de la mujer), posteriormente formó parte de la exposición conjunta «Analogía» con el artista Lucas Brox, que fue profesor y compañero, otras colectivas como «Hashtag2» o «Aliadxs», o la última exposición hasta la fecha que le comisarié, Materialidad, exposición conjunta con el artista Francis Morell compuesta por cuadernos/diarios de artista en Galería El Punto Rojo.

Miguel Ángel Blaya Miralles en abril del 2014 en un concurso de pintura rápida en Murcia.

Miguel Ángel Blaya Miralles realizó el grado en Historia del Arte en la Universidad de Murcia que fue compaginando con Bellas Artes. Posteriormente se trasladó a Madrid donde estudió el grado en Conservación y Restauración de Bines Culturales, con la especialidad de pintura, en la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid. Regresó a Murcia donde hizo el Máster Universitario en Investigación y Gestión del Patrimonio Histórico-Artístico y Cultural mientras lo compaginaba con su residencia en Galería Léucade a través del programa de residencia de la galería: «The L Factory«, donde dispuso de su propio estudio que convirtió en taller de restauración. Ha sido un auténtico lujo poder presenciar sus intervenciones y que me fuera contando detalles de cada proceso.

Uno de los diarios de artista de Miguel Álgel Blaya Miralles expuesto en Galería El Punto Rojo.

Sofía: Para todas aquellas personas que quieran descubrir quién es el próximo becario de Restauración del Prado durante un año -que espero que sólo sea el primer año de muchos-, ¿cómo hablarías de ti mismo?

Miguel Ángel: Soy una persona normal y corriente. Cabezón, que se ha empeñado en seguir ahondando y formándome en una disciplina que a priori no da frutos de una manera rápida, donde las salidas son muy complicadas y es necesaria muchísima formación, estar al día y ser muy activo. Cabezón por empeñarme en querer dedicar mi vida profesional y personal a este ámbito. También me considero muy trabajador, creo que es algo que me caracteriza. La restauración es muy de pensar, cada proyecto es muy diferente a los demás, y es muy necesaria la calma, la lógica, el análisis, y la experiencia.

Sofía: ¿Qué significa para ti haber conseguido esta beca?

Miguel Ángel: Para mí, el hecho de haber conseguido esta beca, a nivel profesional significa una oportunidad de formación genuina. No tiene otro nombre. Hay otros lugares que también son espectaculares, pero el Museo del Prado junto al Museo Reina Sofía, son dos metas que tiene todo restaurador a nivel nacionel y europeo.

Sofía: ¿Cómo crees que va a influirte poder estar en el Prado?

Miguel Ángel: Esta oportunidad genuina de formación y de experiencia va a suponer un antes y un después en mi vida. A nivel personal, creo que cualquiera que disfrute con la cultura o que le guste nuestro patrimonio, el Museo del Prado es uno de los organismos principales de los organismos clave. Tengo un sentimiento muy romántico hacia este museo, y además de romántico, solemne. Me hace pensar en lo sublime según Kant, pero en este caso me siento pequeño ante la misma naturaleza del ser humano. Estar en un lugar que jamás pesé que estaría es una motivación extraordinaria e intentaré estar todo el tiempo con los pies en el suelo para no ir flotando por el museo.

Sofía: ¿Te impone la presión de la gran responsabilidad que conlleva esta tarea, o te motiva para crecer mucho más como restaurador?

Miguel Ángel: Ambos casos. Me impone una gran presión de la responsabilidad que conlleva ser becario de la sección de pintura del siglo XIX del Museo del Prado, pero a la par me motiva de forma extraordinaria el poder realizar esta beca. La presión es más subjetiva porque, si se maneja bien, puede resultar algo positivo por el hecho de que uno nunca se contente con unos resultados livianos; pero más que con presión, que sé que está ahí, estoy mucho más motivado por todo lo que espero aprender, todo lo que espero ver, todas las personas que conoceré, y todos los conocimientos que adquiriré. Tengo más motivación que presión, los nervios ya los tuve durante el proceso de selección. Todos los sentimientos que tengo hacia esta beca, además de solemnidad y respeto, es ilusión, energía, y completa aceptación a todo lo que venga.

Sofía: A la hora de trabajar como artista, siendo también restaurador, ¿te has planteado alguna vez que quizá algunas de tus obras podrían ser restauradas en el futuro? ¿Trabajas de manera que se lo pongas fácil a futuras intervenciones?

Miguel Ángel: Hay muchos artistas contemporáneos que cuidan el tema de los soportes, las preparaciones, las capas pictóricas, las capas de preparación, la relación entre ellos, etc. Cuando se trata de obras más desenfadadas, bocetos o estudios, no suelo atender mucho a este tipo de cuestiones técnicas o relacionadas con los procedimientos artísticos. Cuando realizo una obra más dedicada, sí que cuido estos aspectos para prolongar su buena preservación y conservación. Pero cuando dibujo, o en muchos de mis cuadernos, no suelo cuidar este tipo de aspectos. De hecho me gusta experimentar con diversos soportes y distintos procedimientos para ver cómo reaccionan en un futuro. Depende del contexto, de la obra que vayas a realizar, y de las posibilidades y materiales que tengas en ese momento.

Miguel Ángel Blaya Miralles es su estudio de Restauración en su espacio de residencia en The L Factory en Galería Léucade.

Sofía: Si pudieras elegir tres obras de la colección del Prado en las que pudieras intervenir, ¿cuáles serían y por qué?

Miguel Ángel: Es muy difícil escoger tres obras en las que quiera intervenir, porque me encantaría intervenir en todas con el fin de aprender de todo. Pero si tuviera que quedarme sólo con tres, elegiría tres de mis autores favoritos, y dedicándome al siglo XIX, que es donde está dirigida mi estancia en esta beca que voy a realizar, tres autores que me atraen bastante por su estética, su técnica y por su plasticidad, son Martin Rico, con cualquiera de sus vistas de Venecia; por supuesto Mariano Fortuny, con cualquier de sus obras de temática orientalista o de retratos como “Viejo desnudo al sol”, o Madrazo, el abuelo, el padre o el hijo, José, Federico o Raimundo, todos son bienvenidos. Me cuesta mucho quedarme sólo con tres.. Del XIX, de la escuela andaluza, también me gustan mucho José Giménez Aranda y José Villegas y Cordero, que también son dos de mis pintores favoritos.

Sofía: Te conozco desde hace 7 años y he podido presenciar todo lo que has ido consiguiendo, y me hace una ilusión inmensa que pases de ser Restaurador en Léucade a becario de restauración en El Prado. ¿Dónde te ves dentro de otros 7 años?

Miguel Ángel: Primero quiero puntualizar que agradezco haber podido disponer de un estudio de Restauración en Galería Léucade, donde me has ayudado en toda mi formación y has sido mi mecenas en muchos sentidos durante Historia del Arte, Bellas Artes, y Restauración, no sólo como galerista, si no ya incluso como amiga. Y pasar de realizar la restauración en la Galería Léucade a ser becario de la pintura del Siglo XIX por el Congreso de los diputados en el Museo del Prado, es subir un escalón sobresaliente. Para mí es como si me hubiera tocado la lotería. No tengo ni idea de dónde me veo dentro de 7 años, barajo muchos escenarios porque este mundo es muy variable, pero sé que me estaré dedicando a la restauración. Me encantaría dedicarme a ello en una entidad museística como podría ser el mismo Museo del Prado. Los trabajadores de allí requieren de una experiencia mucho más rodada y un proceso mucho más arduo que el de una beca, pero por soñar.. pienso en poder trabajar en el Museo Nacional del Prado. Si no, en cualquier otro espacio museístico o algún centro de restauración como el centro maravilloso que tenemos en la Región de Murcia, que me parece estupendo.  Y si no, me estaré dedicando a la restauración por cuenta propia, porque es lo que me llena y me hace feliz. Considero que si tengo la oportunidad de dedicarme a lo que me hace feliz, que es un lujo que desgraciadamente muchos no pueden tener, no voy a desaprovecharlo. Espero tener una gran experiencia enorme por entonces y poder seguir disfrutando de la restauración y dedicarme a ello.

Desde el ámbito personal, también me gustaría dedicar mi tiempo libre muy activamente a la pintura y a volcar todos esos conocimientos técnicos ,estéticos y ese tipo de conclusiones personales de toda la experiencia que iré reuniendo de toda la obra que puedo ver y observar. La restauración acerca al restaurador a la pintura en primer término. No sólo de qué está compuesto o qué estado de conservación posee, también interviene directamente entre la comunicación de la obra y el espectador, y cómo es necesaria una disciplina en ese proceso intelectual de comunicación de interlocutor y restaurador, ese diálogo que crea el autor principal con el espectador; así que, volcar eso en mi producción personal me parece de lo más enriquecedor, esta serie de elementos, colores, composiciones, plasticidad, dirección, construcción, y materialización en sí de toda la obra, me parece una información genuina que muchos que no se dediquen a esto no pueden apreciar tanto como los que estamos aquí.

Sofía: ¿Qué le dirías a todas aquellas personas que intentan luchar por dedicarse al mundo del Arte?

Miguel Ángel: Animaría a mucha gente que piensa que algunas disciplinas no son para ellos, que no las nieguen en su primera instancia. Si no lo hacen por miedo o inseguridades laborales o técnicas, que sepan que a base de esfuerzo y de tiempo se obtienen resultados muy positivos. En estos ámbitos, los frutos aparecen a largo plazo. Cualquier persona es capaz de conseguir una meta por muy difícil que sea. Nunca es imposible.

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