De Repente

Vía: flickr
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Siempre se dice eso de que el libro es mejor, pero me vais a permitir que diga que Tomates Verdes Fritos me parece una película preciosa, nunca me ha importado volver a verla y siempre me vuelve a gustar. En la película hay escenas estupendas como, por ejemplo, cuando se plantea que hay voces que nunca serán creídas en un juicio (ahí seguimos). Sin embargo hay una escena que me gusta especialmente:

El esposo llega a casa y se encuentra a Evelyn (la inconmensurable Kathy Bates) tirando un pared a martillazos, él le pregunta “¿Qué demonios estás haciendo?”, “Necesito luz y aire” responde ella, a lo que él replica “Y ¿por qué no sales a dar uno de tus paseos o a hacer jogging, o lo que quiera que hagas? (silencio) ¡No has preparado la cena!”.

Llevamos más de hora y media de película y él aún no se ha enterado de que va. No entiende nada. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué esta mujer se ha vuelto loca de repente? No entiende lo que ella está haciendo, ni por qué lo está haciendo, no entiende por qué está tirando una pared en vez de hacer las cosas que ella suele hacer (las que sean, que tampoco serán tan importantes como para saberlo). Él solo tiene una certeza ante todo esto que no entiende, ella no le ha preparado la cena. Esa cena que, independientemente de lo que ella haga o diga, él consume pegado al televisor viendo deportes. “Béisbol, baloncesto, fútbol, bolos, hockey, golf y los Gladiadores de América”, enumera Evelyn mientras golpea la pared con el martillo. No es cualquier enumeración, ni es casual que ella sí sepa lo que él suele hacer. Sinceramente, creo que es una metáfora hermosa.

Parece que hay muchos en el mundo a los que les pasa esto. Llevamos más de media película y todavía no entienden nada. Quizás porque piensan que en realidad no hay nada que entender, que en el fondo las mujeres estamos todas locas y hacemos cosas extrañas e incomprensibles. Lo único que quieren es tener la cena (la comida, la casa, lxs hijxs, el cuerpo, el sexo, la sonrisa) preparada. Les parece que no es mucho pedir. ¿Qué más queremos? ¿Por qué no nos conformamos? Ya tenemos igualdad, nos dicen, podemos votar, estudiar, trabajar, incluso controlar nuestro dinero (¡lo que han cambiado las cosas!). Podemos hacer lo que queramos, podemos hacer lo que quiera que hagamos las mujeres ¿Por qué tenemos que ponernos a tirar paredes si todo iba tan bien?

Así están las cosas, hay quienes se han perdido más de la mitad de la película mientras se sentaban a cenar viendo deportes (o a almorzar leyendo el Marca), mientras seguían en su rutina, en un espacio donde encajan a la perfección, donde lo universal y normal es el estándar androcéntrico fijado y normalizado dentro del sistema patriarcal. ¡Iba todo tan bien!

El feminismo está tirando paredes a golpes, a martillazos, haciendo ruido. Porque necesitamos más luz, porque necesitamos más aire. Miles de mujeres salimos a las calles y hay quienes todavía no entienden por qué. ¿Nos hemos vuelto todas locas de repente?

El feminismo llegó hace mucho tiempo y llegó para quedarse. A pesar de eso, todavía hay gente a la que todo esto le ha cogido por sorpresa. El feminismo lleva más de doscientos años explicando que este sistema no nos representa, que, como dice Gerda Lerner ” las mujeres somos mayoría y en cambio estamos estructuradas en las instituciones sociales como si fuésemos una minoría“. A nuestro alrededor hay estructuras estancadas, fijas y rígidas, las cuales nos sitúan como si fuésemos una excepción de lo humano y no como parte constitutiva de la humanidad. Nombrar esas estructuras hace que tomen forma en la realidad, que seamos capaces de verlas, que tomemos conciencia de que pueden ser derribadas.

No nos hemos vuelto locas de repente, esto es algo que tenía que pasar. Ha llegado el momento de tirar las paredes. Ahí estamos, cientos, miles, millones de mujeres, tomando conciencia de nosotras mismas y de cómo se nos ha posicionado en el mundo. Ahí estamos, tomando las calles el 8M, manifestándonos contra la sentencia de “la manada”, reconociéndonos en el hashtagh #Cuéntalo. Ahí estamos, tomando conciencia de que no estamos locas, no estamos solas y no nos pasa solo a nosotras.

Hemos superado la masa crítica y esto ya no puede pararse, a partir de aquí el crecimiento es exponencial. ¿Cómo es posible que aún no sepáis de qué va? ¡¡Os habéis perdido más de media peli!! Porque oís pero no escucháis, porque miráis pero no veis.

P.S.: 48 horas antes de la publicación de este escrito leo la siguiente noticia: “la comisión del Gobierno que revisará los delitos sexuales del Código Penal está formada por 20 hombres y ninguna mujer”. El porcentaje inexistente de mujeres en dicha comisión es machismo institucional y debería señalarse como algo intolerable. Por otra parte, la paridad no garantiza la perspectiva de género, el patriarcado es una estructura social, cultural e institucional que nos atraviesa a todas las personas. Es necesario que haya mujeres, en paridad, en todas las instituciones, sin embargo este presupuesto no es suficiente. Lo absolutamente necesario es que quienes estén en esos puestos tengan perspectiva de género.
Siguen sin enterarse (estarían leyendo el Marca). ¡Estamos muy hartas! ¡Hay que tirar paredes y dejar que entre la luz y el aire! ¡Feminismo o barbarie!

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