Imaginaos que —como sugiere David Runciman— no viviésemos en democracia, sino en un sistema representativo con elementos democráticos. Imaginaos que, en tal sistema, el concepto “democracia” no actuase como sustantivo, sino como un adjetivo que, como máximo, calificase el sustantivo “representación”, verdadero fundamento del Estado moderno. Imaginaos que la elección de representantes a través de…