De entrada hay que decir que en estos tiempos encontrar niñera no es fácil. No porque yo sea quisquilloso, solo aspiro a que les guste a los niños, pero ninguna les parece suficientemente buena. No hay candidata que no descarten por alguna razón absurda. Sin ir más lejos, hoy se han negado en redondo a aceptar a una joven únicamente por considerarla demasiado delgada. Me ha sido imposible encontrar la manera de convencerlos de que eso no tenía tanta importancia y, cansado de discutir, los he mandado a la cama sin cenar. Ya cederán cuando les entre hambre. No sé porqué no les ha apetecido, será porque rebañar los huesos es cosa de gente mayor.
