Mi abuela no sabe que eso que ella hace por costumbre es algo raro en nuestros tiempos, ahora es algo político que tiene la marca del saber y del cuidar la vida, que se escribe sobre esas prácticas, y que depende del territorio es signo identitario y de clase. Yo se lo intento explicar y me dice que estoy chalá… que las palabras nos van a sepultar, y que ojalá no me vea sola y sin novio. Me río.