Resultados

Los resultados electorales han confirmado el cambio político que vive el país desde hace tiempo. Esos resultados me han confirmado lo correcto de mi decisión de esperar a conocerlos para escribir esta entrada de lo que casi podemos llamar el día después. Realmente el 24 de mayo ha puesto de manifiesto el nuevo tiempo político que se vive en España y que hay que leer correctamente si queremos avanzar y transitar por él.

En todo el periodo en que he colaborado en Amanece Metrópolis no había incorporado una reflexión de tono básicamente político, pero creo que la ocasión lo merece. Y lo merece porque estamos ante una nueva oportunidad histórica de que los grupos de la denominada izquierda política hagan una demostración de buen gobierno. Falsamente se ha confundido a los grupos o partidos de izquierda de derrochadores, los mayores niveles de deuda se han dado durante gobiernos de la derecha política, basta mirar para ello al Ayuntamiento de Madrid. Pero sí es cierto que los partidos de izquierda no han sabido, en España y hablando en términos generales, conjugar la aplicación de políticas sociales con políticas económicas saneadas y de creación de riqueza. Por eso digo que estamos ante una nueva oportunidad para demostrarlo.

Tenemos excepciones honrosas y dignas de mención como el gobierno del Ayuntamiento de Fuenlabrada, en Madrid, que ha conseguido sortear la crisis con políticas sociales y sin recurrir a endeudamientos innecesarios. Las urnas se lo han pagado a su alcalde con la casi mayoría absoluta. Seguro que a lo largo de España existen otros ejemplos, cito este porque es el que mejor conozco. El problema del Ayuntamiento de Fuenlabrada, y de otros que practican sanas políticas de cohesión, es que las políticas que suponen inversión en cultura y educación dan resultados a largo plazo y estas políticas requieren mantener la fuerza inversora de manera sostenida a lo largo del tiempo. ¿Quién es capaz hoy de “vender” políticamente que una determinada política nos proporcionará resultados a 20 o 25 años vista?

La educación, que no trata de sacar un 10 en matemáticas (aunque no estaría de más obtenerlo), es una de esas políticas, en que la izquierda debería de distinguirse, que requieren esa mano tensa y decidida para asegurar que el futuro lo estamos escribiendo desde hoy. Cuando determinados grupos políticos y mediáticos pretenden comparar la práctica educativa del país con los resultados que se obtienen en Finlandia y, a la vista de ciertas encuestas, deciden criticar el avance en educación, hago mías las palabras de ese filósofo, experto en educación y metido a político, que en un curso de la Universidad Complutense de Madrid decía, “por favor, tengan en cuenta que en Finlandia no había analfabetos cuando en España teníamos un 40%”, de ello ha pasado casi un siglo. No os olvidéis que la educación es materia de las comunidades autónomas.

EdificioINEMe he permitido ilustrar esta entrada con una foto del multicolor edificio del Instituto Nacional de Estadística (INE) que refleja, de alguna forma, lo que ha ocurrido en este país. El INE tiene mucho que ver con los asuntos electorales, a través del censo. Y creí que era una forma de distinguirlo.

Sigamos. No solo de pan vive el hombre, perdonad por la falta de tono igualitario, el ser humano, sino de aquello que financia con sus impuestos. La izquierda española no ha hecho sus deberes y no ha explicado de manera reiterada, continuada y suficiente la necesidad de pagar impuestos, porque los servicios derivados de las prestaciones públicas, esas que sirven para lograr una sociedad menos desigual, se financian con los impuestos. Hace unos cuantos años, 20 para ser exactos, participé en un trabajo en el que aprendí que hay que explicar para qué sirven los impuestos porque existe una disfunción temporal entre el pago de los impuestos (cuándo se pagan) y la recepción de los servicios públicos (cuándo se obtienen)

A la derecha política no le interesa esa pedagogía, por eso no tiene la adecuada difusión la práctica de países nórdicos en los que se pagan elevados impuestos a cambio de recibir altas prestaciones públicas. Las comunidades autónomas, los ayuntamientos y las arcaicas diputaciones son entes que gestionan, recaudan y, en ocasiones, crean impuestos. Empezaré por pedir disculpas a aquellos que se puedan sentir molestos con lo que voy a decir, “bajar impuestos, per se, no es de izquierdas”. ¿Quiere decir eso que la política de izquierdas es subirlos? Falso. Entre subir y bajar impuestos existe una política que es hacerlos más eficaces y luchar contra el fraude fiscal. La clave está en instrumentar una política fiscal eficiente sin ser confiscadora. Y no hay que olvidar que la correspondiente autoridad fiscal, sea autonómica o local, debe explicar qué recauda y a qué lo destina.

Puede parecer que al final termino hablando de economía. No, en esta ocasión hablo de política económica. Tuve un profesor en la universidad que decía “la política económica se plasma en el BOE”, quería decir que la política económica se tiene que hacer pública y ser conocida. Eso es lo que queremos los ciudadanos del país, que la política económica sea transparente, además de ser favorecedora de la cohesión social y de una práctica continuada que asegure la reducción de la desigualdad. Por cierto, los expertos miden la desigualdad con el índice de Gini, mejor es no saber que mal ha evolucionado en los últimos años. Me he propuesto en esta entrada no hacer citas, por eso no tenéis estadísticas o referencias al índice, pero basta con teclearlo en el buscador y aparecen miles de páginas en las que estudiar su significación y los últimos datos sobre nuestro país.

En programación lineal paramétrica, una materia que se estudia, entre otras, en economía, se maneja un concepto, “óptimo factible”, que la izquierda política debe aprender a manejar. Su misión de transformación es alcanzar, en cada momento, el óptimo factible de las posibles soluciones a considerar. Pero esta alternativa de gestión, que no contradice ningún principio básico, debe considerar el óptimo factible para el sistema económico en su conjunto, no para un grupo.

salud a tod@s

Pedro L. Egea

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