Con una presencia escénica elegante y fascinadora, el famoso mago cautivaba a un nutrido público que le brindaba interminables aplausos. Nada por aquí, nada por allá y de su chistera sacaba los más variopintos objetos; ahí cabía todo.
Esta noche la luz del foco ilumina la chistera en el centro del escenario. El reloj avanza, pero el mago no aparece. Nada por aquí, nada por allá. ¿Podrán sacarlo de la chistera?
