Foto de JCH
– Puedo pedir un deseo —dijo la estrella.
– El firmamento contestó: Te doy a elegir una luna.
– ¿Una luna?, pero cuántas hay; que yo sepa, solo va variando —habló contrariada la estrella
– Uy, hoy en día hay mil, además de las de siempre y que todo el mundo conoce como nueva, creciente, llena, menguante; está la superluna, azul, de la cosecha, sangre o roja, del lobo, de nieve, del gusano, microluna, rosa, de la fresa, de las flores, del ciervo, del esturión, del cazador, fría…
– La estrella se quedó pensativa, y se autoconfirmó con aquello de que ya no estaba en ese mundo, más bien en otro. ¿Por qué había cambiado todo tanto? —preguntó.
– La vida, simplemente la vida, que gira, que se mueve, que cambia, que se etiqueta y todo se observa y se nombra.
– La estrella se dio la vuelta y fue murmurando: Me voy a dormir, y vuelvo al siglo en el que nací; yo no quiero cambiar tanto, así que prefiero no pedir.