¿Locos o genios?

Yayoi Kusama: Look Now, See Forever Gallery of Modern Art installation view

Es bien sabido que numerosos artistas han sufrido y sufren los tormentos de las enfermedades mentales. Aplicado a sus obras, consiguen resultados espectaculares que no dejan a uno pasivo. Pero en la mayoría de las ocasiones su arte se ha adelantado al tiempo en el que vivían, por lo que el reconocimiento de su maestría se ha visto truncado.

Vincen Van Gogh

Esquizofrenia, epilepsia, una mezcla de ambas, alcoholismo, sífilis… muchos diagnósticos sobrevuelan sobre su figura. Otros hablan de psicosis.

No se ha podido determinar un diagnóstico definitivo, pero lo que sí sabemos es que fue una persona muy incomprendida a lo largo de su vida, ¡tan sólo vendió una obra! “Yo no tengo la culpa de que mis cuadros no se vendan. Pero llegará el día en que la gente se dará cuenta de que tienen más valor de lo que cuestan las pinturas»  – (Vincent Van Gogh).

Constantes rechazos sociales le llevaron a padecer (obviamente) episocios depresivos. ¿Cómo se sentiría Van Gogh en el mundo actual al ver que es uno de los artistas más famosos del mundo? No son pocos los que se lo han preguntado y por eso hemos tomado un fragmento de la serie «Doctor Who» que lo recrea de la mejor manera posible.

David Nebreda

Nacido en 1952 se licencia en Bellas Artes en Madrid. Durante su etapa estudiantil se le diagnostica esquizofrenia irreversible.

Su obra se centra en exhibir los aspectos más oscuros de su propia personalidad. Autodestrucción, humillación, repugnancia mezclado con la belleza… son algunos pilares donde David levanta su templo particular. Salta sobre cualquer normal moral o estética.

Cuando supo que tenía esquizofrenia, se aisló sólo en su piso de Madrid, y desde entonces ha ido recreando todo  tipo de autorretratos y mutilaciones.

«Desgraciadamente, he conocido diferentes formas de tranquilidad, y podríamos hablar de la extrema violencia de la tranquilidad. De todas formas, una cosa es el discurso sobre la violencia, otra cosa diferente es la sangre o el miedo humano, finalmente nuestra propia sangre y nuestro propio miedo. La violencia solo tiene un interlocutor y un alumno. Es una practica, un discurso, inmediatamente, miserablemente próximo» – David Nebreda.

David Nebreda
David Nebreda

Camille Claudel

Escultora nacida en Villeneuve-sur-Fère diciembre de 1864, Camille Claudel se convirtió, a sus 19 años, en extraordinaria colaboradora, musa y amante del famosísimo escultor Auguste Rodin.  Esta relación no duró mucho tiempo, puesto que Rodin ya se había enamorado de Rose Beuret.

En 1995  encontraron en un sótano de un asilo de París, un diagnóstico realizado a la artista donde se le detectó paranoia. A petición de su propia madre, Camille fue ingresada los últimos 30 años de su vida.

«Salvo a mí y a su hermano, prohibo formalmente que ella escriba a nadie, ni que reciba ninguna comunicación, visita o carta de nadie.» – Louise-Athenaïse (madre de Camille).

Tras la muerte de su padre, su familia la abandona en un manicomio donde fallece en 1943 totalmente sola.

«No he hecho todo lo que he hecho para terminar mi vida engrosando el número de recluidos en un sanatorio, merecía algo más» – Camille Claudet.

[…casó Niobe con el rey de Tebas y tuvo de él 12 hijos. Estaba tan orgullosa de su posición y de su prole que se burló de una de las diosas griegas, de Leto. Para castigar su osadía, Leto la convirtió en piedra y dispuso que Artemisa y Apolo mataran a sus 12 hijos… ]

La estatua de Camille es la de una de sus hijas poco antes de  recibir el castigo dirigido a su madre.

Camille Claudel. Nióbide herida. Escayola, 1.906. 190 x 110x 60 cm. Cedida en 1.962 al Museo de Béjaïa, Argelia. Fuente: Le Figaro. Hors-série. Camille Claudel. Marzo 2.008
Camille Claudel. Nióbide herida. Escayola, 1.906. 190 x 110x 60 cm. Cedida en 1.962 al Museo de Béjaïa, Argelia. Fuente: Le Figaro. Hors-série. Camille Claudel. Marzo 2.008

Edvard Munch

Uno de los expresionistas alemanes más importantes de la Historia del Arte sufría trastorno de bipolaridad.

«Cuadros arañados inacabados». Ésta era la definición de los críticos del momento hacia su obra. Todo lo que hacía Munch era expresar sus sentimientos y emociones a través de los colores en sus cuadros.

Sufrió apasionadas relaciones de las cuales una de ellas le costó la mutilación de un dedo. Una profunda relación con Tulla Larsen desencadenó un buen día en una tremenda discusión. Munch disparó una pistola mutilándose un dedo e inmediatamente ingresó en un sanatorio ya por el año 1905.

Detalle de 'Mujer vampira en el bosque' (1916-1918), de Evard Munch. / Munch Museum
Detalle de ‘Mujer vampira en el bosque’ (1916-1918), de Evard Munch. / Munch Museum

Podemos decir que ha sido uno de los pintores afortunados que ha visto avalanchas de críticas hacia su obra, pero que finalmente han sido justamente reconocidas como magníficas obras de arte. Magnífico productor de nada menos  1.800 óleos, 750 grabados y un ingente número de dibujos , y gran escritor:

—El arte es la forma del cuadro—
nacido a través de los nervios—
ojo —cerebro y corazón—
del ser humano
El arte es la necesidad
humana de cristalización
La naturaleza es el reino
infinito del que
se nutre el cuadro— –
Eduard Munch

Yayoi Kusama

Esta artista japonesa conocida como «La Princesa de los lunares» centra su obra en la repetición. Ordena objetos, formas colores… padece un desorden obsesivo compulsivo.

No tira la toalla, se aprovecha de este trastorno para sacar lo mejor de sí misma.

Influenciada por grandes como Andy Warhol y Claes Oldenburg, se ha convertido en una precursora del arte minimalista, pop y feminista entre otros.

«Un día yo estaba viendo el patrón de flores rojas de un mantel en la mesa, y cuando vi hacía arriba vi el mismo patrón cubriendo el techo, las ventanas y finalmente sobre todo el cuarto, mi cuerpo y el universo. Sentí como si me hubiera empezado a autodestruir, a dar vueltas en el infinito del tiempo y lo absoluto del espacio, mientras me reducía a una nada. Cuando me di cuenta que estaba sucediendo realmente y no sólo en mi imaginación, me asusté. Sabía que tenía que huir amenaza de ser privada de mi vida por el hechizo de las flores rojas. Subí las escaleras corriendo con desesperación. Los peldaños debajo de mí comenzaron a desmoronarse y me caí de las escaleras, torciéndome el tobillo.» –  Yayoi Kusama.

En la actualidad continúa trabajando en su estudio de Tokio.

Elena García

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