En general, en un ambiente social, político y económico, se puede decir que una crisis es una situación complicada que, no obstante, si se trata de forma adecuada puede conducir a un mundo mejor. En este momento, desde mi punto de vista, atravesamos una crisis ecológica y una crisis de derechos humanos, relacionadas entre sí y todas mundiales, no locales.
Para empezar, para solucionar la actual crisis son necesarios hombres y mujeres que tengan “conciencia de especie”. Eudal Carbonell, catedrático de Prehistoria, codirector del yacimiento de Atapuerca (Burgos) y premio Principe de Asturias, a lo largo de una conferencia impartida por el mismo en la inauguración de los Cursos Monográficos sobre Patrimonio Histórico que tuvieron lugar en Reinosa (Asturias), reflexionó sobre la de necesidad de “generar conciencia de especie”.
Tener “conciencia de especie” es ser consciente de las características que diferencian a la especie verdaderamente humana de otras especies animales. El ser humano es el último escalón en la cadena de la evolución y, quizás como tal, tiende a ser cada vez más humano. Sin embargo, en ese proceso, conocido como Humanización, en ocasiones experimenta importantes retrocesos que requieren un especial esfuerzo para recuperar la senda correcta.
Juan Arias, escribió en uno de sus libros, Proyecto esperanza. Motivos para amar nuestro tiempo, que ese impulso del ser inteligente hacia una mejoría de especie y, por tanto, hacia una civilización perfeccionada es asombrosamente poderoso y surge “cuando la Humanidad se encuentra en peligro o ante una tentación de retroceso”.
El hecho de presentar una configuración no es suficiente para pertenecer a la especie humana: hay personas, efectivamente, que con sus actos han dejado de formar parte de ella. Los verdaderos seres humanos estamos legitimados para defendernos de quienes, teniendo nuestra misma configuración, no pertenecen a la especie humana. ¿Estamos legitimados para establecer un sistema económico y social verdaderamente humano? preguntaron a Eudald Carbonell ¿De qué depende nuestra supervivencia? “De que tengamos conciencia de especie”, fue su contestación.
Tener conciencia de especie es lo único que puede acelerar el proceso de humanización; algo que en estos momentos, es realmente urgente. Tanto se ha retrocedido que se están perdiendo características como empatía y solidaridad, que manifestamos al nacer y que en el pasado nos han salvado de muchos peligros.
Desde mi punto de vista son verdaderos seres humanos los que viven en 193 Estados miembros de Naciones Unidas que el 25 de septiembre de 2015 aprobaron la Agenda 2030 que presenta una visión global para las personas, el planeta y la prosperidad a largo plazo.
Inmanuel Kant, considerado uno de los filósofos más influyentes de la Europa moderna, decía que “vivir no es conformarse con lo que pasa, sino de actuar con integridad y honor.