Cartografía y Guerra Fría: Serie A del Vuelo Americano (45/46)

El primer vuelo de cobertura nacional en España es el conocido como Vuelo Americano, aunque con anterioridad se realizaran fotografías aéreas para diferentes usos: cartografía catastral de los años veinte, de las confederaciones hidrográficas de los años veinte y treinta, incluso las investigaciones que dieron lugar al MTN del 1935. En cualquier caso, lo cierto es que para muchos amantes y profesionales del territorio, el Vuelo Americano es el primero de referencia a escala nacional y que cumple los requisitos técnicos para ser considerado como vuelo estereoscópico (recubrimiento longitudinal próximo al 60% y lateral en torno al 30%).

Por eso es noticia la reciente publicación el pasado mes de octubre en el CNIG de la Serie A de este vuelo. Hasta ahora hablábamos del Vuelo Americano del 56-57, correspondiente a la Serie B, sin saber muy bien donde se encontraba la Serie A  de este vuelo. El pasado 14 de octubre, la Fototeca del CNIG puso a disposición de todos las imágenes de este vuelo olvidado, realizado por el Ejército de los Estados Unidos entre febrero de 1945 y septiembre de 1946. La publicación de este material es todavía más interesante que cualquier documento cartográfico si cabe, porque nos ofrece una instantánea de España en una primera etapa de su postguerra, cuando todavía no eran latentes territorialmente los procesos de industrialización, éxodo rural, crecimiento de las ciudades, operaciones de colonización, concentración parcelaria, etc.


 

 ¿Por qué sobrevuela nuestro territorio EEUU?

Según Fernández (1997) ya en el año 1944 existían acuerdos entre España y Estados Unidos en cuanto a aviación comercial y militar, permitiendo la utilización de los aeródromos españoles y firmándose el 2 de diciembre en Madrid el Acuerdo Bilateral Aéreo entre ambos países. Este acuerdo responde a la necesidad de estabilizar las relaciones este-oeste en lo conocido como Guerra Fria de manera que como señala Hayes (1946) el embajador americano reflejó en las reuniones de este acuerdo que: “debe estar claro para los americanos que cualquier potencia (…) que desee lanzar a Europa por los derroteros de la guerra o intente dominar el continente, pone en peligro automáticamente la paz y la seguridad del resto del mundo y tarde o temprano envolverá a los Estados Unidos en una horrible y costosa guerra de ultramar. Por ello nos conviene cultivar y mantener relaciones especialmente amistosas con aquellas naciones que por su parte no tienen posibilidades de provocar un conflicto de este género y pueden proporcionar, en caso necesario, una cabeza de puente conveniente en Europa para nuestras Fuerzas Armadas. España es precisamente una nación de estas características (…)“.

Si sabemos que la Serie B del vuelo del 56/57  respondía a las exigencias de la situación generada por la Guerra Fría, la Serie A corresponde a un conjunto de medidas precautorias adoptadas por el gobierno de Estados Unidos. Por su parte, para el gobierno español las ventajas se resumirían en la modernización de algunas infraestructuras aéreas en los aeropuertos de Sevilla, Madrid y Barcelona, promovidas por el gobierno estadounidense, así como la propia disponibilidad de un vuelo fotográfico de la totalidad del territorio. En cualquier caso, también hay que tener en cuenta la escasa capacidad de resistencia frente a las presiones de Estados Unidos.

Este vuelo se inserta en el proyecto Casey Jones, diseñado entre las fuerzas aéreas de EE.UU. (USAF) y Reino Unido (RAF) y calificado como de Alto Secreto.  Tras desembarcar en Normandía en junio de 194, el proyecto no se pudo llevar a cabo hasta la derrota final de Alemania por el elevado número de aeronaves requerido (Pérez Álvarez, 2013). Surge en definitiva de la necesidad que tenían los Aliados de contar con una cartografía adecuada del territorio europeo y norte de África en el contexto de las tensiones de la Guerra Fría.


 

¿Qué curiosidades nos permite ver este material?

Como decía, este material es todavía más interesante que cualquier documento cartográfico si cabe, porque nos ofrece una instantánea de España en su primera etapa de su postguerra, cuando todavía no eran latentes territorialmente los procesos de industrialización, éxodo rural, crecimiento de las ciudades, operaciones de colonización, concentración parcelaria, etc.



Rosa María Jiménez Abad

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