«La cueva fue seguramente una de las primeras moradas de la humanidad; en ella se encontró el ser humano resguardado contra la intemperie y las fieras. Desde aquel remoto momento,  la cueva ha sido utilizada como refugio, lugar sagrado, de culto, escenario ritual, metáfora, hábitat…» [1]Carmona, Daniel. (2006). La conformación del patrimonio etnológico. Tradición cultural…