En «Todos los Cuentos» se observa un personaje común y genuino, lispectoriano, fruto de sus distintos estados anímicos. En todos ellos, un suceso cotidiano desata un cúmulo de asociaciones e introspecciones que llevan a una metamorfosis, a una marabunta emocional difícil de contener. Sus frases cortas y rotundas ayudan en ese proceso de avance hacia el abismo, que no tiene por qué desembocar en una catástrofe o desdicha; a veces, incluso, conllevan a la liberación, como el pulso progresivo de un metrónomo en una clase de piano.

«La señora Dalloway dijo que las flores las compraría ella.» Así empieza Mrs. Dalloway, novela escrita por Virginia Woolf y publicada en 1925, obra que vertebra la adaptación cinematográfica de Las horas, novela de Michael Cunningham. Posiblemente por esa razón las flores se encuentren presentes en el entorno de las tres protagonistas durante todo el…