El pensamiento de Hannah Arendt es la huella que su pensamiento deja cuando le excluimos el concepto mejor. Se nos escapa si poseemos su más perfecta imagen, lo hace precisamente porque la tenemos. Así que es verdad que se separó, y mucho, de San Agustín, incluso de un modo llamativo para una simple tesis doctoral. Lo que Antonio Campillo va a demostrar de modo ejemplar es que ella se separaba así de sí misma, y lo hacía tanto como para no hallar jamás por completo el camino de vuelta. Porque la pasión es sin mundo, y los amantes no hablan de verdad sino que hacen verdad poéticamente.

En los últimos meses he pasado por varias revisiones de mi teoría, mis posiciones políticas, las alianzas construidas y los conceptos y categorías que utilizo como criterio para mi escritura y prácticas políticas. Uno de los temas que más me incomoda es la discusión sobre el colorismo en Brasil. Vengo a dialogar con ustedes a…