Tu reflejo en mí


Por Armando Blasco Ferrol


No todo el mundo es como parece, las apariencias engañan.

Empieza un nuevo día y espero que sea menos duro que el anterior.

Todos los días veo reflejadas en mí cientos de personas, algunas parecen felices y otros me reflejan mucho sufrimiento.

A veces es agotador.

Hoy comienza un nuevo día, y estas son sus historias.

Entra Samuel y lo encuentro muy triste. No le gusta cómo es. Se hace el gracioso en clase pero nadie se ríe con él, más bien se ríen de él. Pero cuando entra en el cuarto de baño, se mira en el espejo y se echa a llorar exageradamente, mientras mira su reflejo. Sus padres están enfadados con él, sus profesores también, ya que sus notas son muy bajas y hacer reír no parece tan divertido.

Ahora llega Tatiana, está desesperada. Ella no quiere seguir viviendo así, es más, ha pensado varias veces en el suicidio. No le va muy bien la vida. En clase llegó a decir que la vida era un asco y que no merecía la pena seguir viviendo. Solo llora en el cuarto de baño cuando ve su reflejo en mí. En el aula, no se pone así, porque le da vergüenza que vean que no es tan fuerte,

Como siempre, entra mi amigo Marco, corriendo y tropezándose. Es muy especial, los más listos dicen que es un síndrome de Áspergen. Se mira extrañado en mí. No sabe porque lo tratan diferente a los demás. Cuando se mira, él no se ve especial, se ve como un niño normal, y se pregunta: ¿qué me hace ser diferente a los demás?

Llega mi amiga Laura. Ella es una niña de talla grande y hoy no soporta que la gente se burle de ella por esa tontería. Le gustaría cambiar de cuerpo, de boca, de peinado… pero eso, sería soñar…

David está más triste que de costumbre. Empezó muy bien el curso pero ahora sus notas han caído en picado. Desde que se unió a un mal grupo de amigos, le han arruinado la vida. Le animan a que haga gracias en clase, peleas en el recreo, faltas de educación con los profesores… Está mirándose en el cuarto de baño con la boca ensangrentada y un ojo morado. Él se pregunta: ¿por qué me he hecho así, de verdad tengo amigos?

Qué belleza rubia y de ojos azules está entrando por la puerta. Ella es Alejandra, está muy enfadada y preocupada. Sus padres se han separado, y está harta de ir con la maleta de una casa a otra. Cuando se mira en mí no ve su belleza, solo ve sus defectos. Tal vez ella sea la culpable de la separación. Se pinta sus labios rojos y sale con una sonrisa disimulada.

Ha sonado la sirena. Por fin han finalizado las clases. Me siento: tonto, desesperado, diferente, feo, problemático, culpable…

Por fin llega la señora de la limpieza. Me tira un líquido transparente y frío, y con un trapo limpia todo mi reflejo. Desaparece todo lo malo de mí, y siento que puedo empezar de nuevo. Ojalá todos los muchachos del colegio pudieran ser como yo, y pudieran empezar de nuevo cada día.

Soy un simple espejo de colegio.

Moraleja: no importa cómo es cada uno, siempre se puede empezar de nuevo.


Amanece Metrópolis Revista

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