Términos a desterrar: “protector de estómago”

Imagen de: http://doctoramas.com/omeprazol-protector-gastrico/

Durante la residencia en medicina de familia, tras terminar cada rotación tenemos que hacer una sesión clínica de actualización sobre algún tema de interés en atención primaria. Hace poco hice una para el servicio de digestivo, revisando algunas cosas sobre fármacos tan conocidos como el omeprazol y sus hermanos, indebidamente llamados “protectores de estómago”. Encontré numerosos artículos que merece la pena leer, algunos de los cuales os enlazaré abajo.

Resumo un poco las conclusiones a las que he llegado y que creo que es útil divulgar en un espacio como este.

El omeprazol y el resto de fármacos que se engloban dentro del grupo de IBPs (inhibidores de la bomba de protones) así como los antiH2, de los cuales el más conocido sería la Ranitidina, se denominan comunmente protectores de estómago, generando así la creencia de que son pastillas que lo único que hacen es proteger al estómago de otros fármacos. Desterremos mitos…

– El omeprazol y sus hermanos y primos son fármacos y como tales también tienen efectos secundarios. Si bien es cierto que el riesgo de que aparezcan es bajo, y de que los más frecuentes son banales, la magnitud del problema es importante porque afecta en potencia a un gran número de personas. Es decir, que como hay un gran número de personas que consume estos fármacos, hay muchas más posibilidades de que aparezcan estos efectos indeseados.

– Como todos los fámacos, éstos tienen indicaciones concretas, que son:

Tratamiento agudo de la úlcera duodenal y de la úlcera gástrica benigna, incluyendo aquellos pacientes que requieren tratamiento con fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).

Tratamiento de la úlcera gástrica y duodenal asociadas a Helicobacter pylori tanto en terapia dual (tratamiento combinado con amoxicilina o claritromicina) como en terapia triple (tratamiento combinado con dos agentes antimicrobianos a la vez).

Tratamiento de la esofagitis erosiva por reflujo, de síntomas graves de enfermedad por reflujo no inflamatoria y de síntomas leves que no respondan al tratamiento convencional.

Tratamiento del síndrome de Zollinger-Ellison y otros síndromes de hipersecreción gástrica.

Tratamiento profiláctico de la úlcera duodenal, úlcera gástrica benigna o erosiones gastroduodenales inducidas por antiinflamatorios no esteroideos (AINE) en pacientes de riesgo (ancianos o con antecedentes de erosiones gastroduodenales) que requieran tratamiento continuado con AINE.

Además en todas estas indicaciones hay una duración definida que deberá ser establecida por el médico especialista (bien de atención primaria, bien de digestivo). Fuera de estas indicaciones, tomar estos medicamentos es inútil y puede ser muy perjudicial.

Conviene erradicar indicaciones muy extendidas pero injustificadas, como son:

Transgresiones dietéticas, comilonas, excesos.
Toma de fármacos no potencialmente gastrolesivo (antibióticos, antihipertensivos, ansiolíticos…)
Enfermedades extraesofágicas como el asma, tos crónica, o laringitis en las que no se ha demostrado relación con reflujo gastroesofágico.

Éstos últimos son motivo de abuso de estos fármacos y con ello lo único que se consigue es obtener papeletas para llevarse un efecto secundario de los descritos, sobre todo cuando se toman de forma crónica o indefinida, como son fracturas por déficit de calcio que lleva a la osteoporosis y otros déficit de sustancias que precisan acidez en el estómago para su correcta absorción.

No todos los fármacos que se toman dañan al estómago y por eso la mayoría de los tratamientos que se dan no precisan acompañarse de omeprazol. Y de los que sí lo dañan, solo quienes tienen características concretas o van a tomar tratamientos largos lo van a necesitar.

Mensaje principal para hoy: Ni todos los pacientes en tratamiento con AINE necesitan un gastroprotector, ni tampoco lo necesitan los pacientes polimedicados por el hecho de serlo, si no toman AINE.

El omeprazol y demás son fármacos que inhiben la secreción gástrica del estómago, por lo que no son estrictamente protectores, si no que eliminan el ácido natural del estómago, lo cual solo es deseable en las condiciones determinadas explicadas arriba.

Estoy segura de que vuestro médico o médica de atención primaria os ayudará en el caso de que seáis tomadores crónicos de éstos fármacos, o de si tenéis dudas sobre si debéis tomarlo. Preguntad siempre antes de tomarlos.

Para terminar os recomiendo estos textos sobre el tema, si deseáis indagar más: 

– Inhibidores de la bomba de protones

– a vueltas con el omeprazol y los IBPs

Inhibidores de la bomba de protones: ¿se puede vivir sin ellos? (.pdf)

Becejota

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