Pero hay muchos demonios en Goethe, algunos son en realidad casi como el Imp, el diablillo de Poe, puede que hasta como el jorobadito (bucklicht Männlein) al que dirige sus oraciones el pequeño Walter Benjamin, signo de un tiempo hechizado por la magia de la ventura o la desventura, Porque el tiempo, nos dice Heráclito, es un niño que juega y hace pillerías, por ejemplo devorar hombrecitos de mazapán, gelatina o chocolate. Y no es el menos importante uno que, cuando era niño, le proporcionaba una visión ecuánime desde lo alto.

Una alternativa sería pensar en el intelectual o el artista como una Moneda Viva. Esta noción, tomada de Pierre Klossowski, proviene de un intento de repensar los principios de intercambio social. Es una teoría del intercambio de pasiones y fantasías, fenómenos sin valor de mercado en la economía capitalista. En semejante marco, el intercambio se hace sobre la base de un valor estético, un valor sin utilidad ni propósito. Esto nos lleva a pensar que el reciclaje cultural, por tanto, la valorización y la devaluación de las figuras del pensamiento, opera según la ley del sentimiento.

La edición cuidadosa que ha efectuado Víctor García Ruiz del viaje de seis meses efectuado por el futuro Cardenal Newman, una de las grandes figuras intelectuales del llamado Movimiento de Oxford, entonces todavía un activista espiritual anglicano, empeñado el reformar su comunidad, apelando a los principios de sucesión apostólica y antigüedad, nos suscita antes de…

A Cristina Huarte y José María Bardavío, ellos saben por qué Élisabeth Roudinesco ha escrito un hermoso diccionario de amor. Incluso, si se me permite, ha conseguido la primera Baedecker del psicoanálisis.  Esto debe explicarse, pues quienes, en mayor o medida, hemos seguido su carrera, sabemos que no es extraño leer bajo su pluma comentarios…