El cambio de aliento es algo realmente trágico. Ese pallaksch, tal como aparece en el poema de Celan, aunque no signifique nada por sí solo, esa palabra sin palabras que invade la poesía (como la locura, quizás, invadió la vida poética de nuestro Scardanelli) es también algo así como una consigna biográfica, señalando a los lectores de Hölderlin que es el difunto, el loco, el que está en juego aquí, el Hölderlin que, como su amigo Schwab señaló, se negaba a distinguir entre el «sí» y el «no». Es sabido que Hölderlin se retiró a su propio pallaksch con signos de gran angustia, bajo la presión de la conversación de aquellos que querían visitar al célebre loco y llevarse un recuerdo a casa. En otras palabras, algún significado, alguna iluminación.

Hay un silencio en Celan que tiene vocación política. Esta expresión, aunque sin duda problemática, resulta valiosa. «Mundvoll Schweigen»[1]CELAN, Paul. 2005. Die Gedichte. Kommentierte Ausgabe. Ed. Barbara Wiedemann. Frankfurt am Main: Suhrkamp, p. 100 (la traducción de este y los otros textos de Celan consignados es nuestra, aunque seguimos, en ocasiones, la apuntada por José Luis Reina…

Márgenes, cisuras, vestigios, signos… de este modo es como parece sucederse cierta escritura de la alteridad. Porque leer-pensar-escribir es también hacer memoria y esa memoria se distingue como uno de los gestos más consistentes y, tal vez, menos comprendidos de la filosofía contemporánea. Lévinas hace aquí gala de una lectura del Otro refiriéndose no sólo…

¿De dónde viene el lenguaje? Los antiguos hindúes creían que era un regalo de los dioses. Los primeros humanos no hablaban distinto al ladrido de un perro. También quedan hoy personas que por habla entienden la emisión de sonidos que nos resultan extravagantes: la gente de los Orang-Kubu que vive en Sumatra, por ejemplo, tiene…