Dice Oliver Laxe que el origen de este proyecto radica en el desgarro que siente al ver ciertos valores perecer bajo la pisada de una modernidad tonta, histérica e infantil, y quizás también, confiesa, sentirse culpable de esta decadencia del universo complejo, profundo y místico que encarna el mundo de lo rural. Porque cuando imaginamos Galicia soñamos con el verde de sus bosques y prados, con el gris de sus cielos y con el azul del océano.