Decía Pierre Boutang que en la escritura de Blanchot encontraba la fuerza de un testigo[1]BOUTANG, Pierre. 1952. Les Abeilles de Delphes. Paris: La Table Ronde, p. 197 y sin embargo, uno diría, estudiando su segundo período, tan fragmentario, que este testimonio es el de una cierta imposibilidad, lleno como está de precedentes y anunciando constantemente…