La crítica del ensueño, de la mistificación es una constante en Kracauer, que en esta obra monumental adquiere lógico protagonismo. Como que lo fantástico, la representación alterada, forman parte consustancial del dispositivo ideológico, sobre todo en una época que vibrará con el nacimiento de la fotografía y también de las imágenes en movimiento. No sólo el relato de Proust se abre con los ocios de un niño de salud frágil y las sombras de la linterna mágica.

Escribe Pierre Boutang, en un pequeño ensayo sobre Supervielle: «el verdadero, pleno lenguaje, es el de la poesía»[1]BOUTANG, Pierre. 1952. «Oublieuse mémoire de Jules Supervielle», en Les Abeilles de Delphes. Paris: La Table Ronde, p. 280. De hecho, si existe una función humilde en el lenguaje es la comunicación, como función elevada en la que…