Goethe las honró y Mussolini -como tantos otros- las menospreció. A Virginia Woolf le pidieron que hablara sobre las mujeres y la novela. Entonces, surgió su ensayo Un Cuarto Propio (1929). Lejos de erigirse como un alegato contra los hombres, sus palabras son, en mayor medida, una continua reflexión y una autocrítica al sexo femenino…

A menudo, nos lamentamos ante la superficialidad que suele dirigir nuestro día a día y utilizamos palabras como consumismo, capitalismo, frivolidad y prisa para eximirnos de cualquier responsabilidad al respecto. Sin embargo, no debemos olvidar que, aunque no pueda cambiarse ni una coma en el guión y los diálogos ya estén trazados, nosotros somos protagonistas…