Si uno lee con atención el comienzo de La Educación Sentimental[1]En adelante, citaremos de FLAUBERT, Gustave. 1981. La Educación Sentimental. Madrid: EDAF, pp. 498 [la traducción española que sigo, empero, es la mía propia y no la de Hermenegildo Giner de los Ríos], encontrará en él un motivo «flaubertiano», el objeto deseado, soñado por muchos…

Igual que para llegar a una ciudadela podemos hallar –y siempre hallamos, de hecho- varios caminos habilitados a tal fin, hacia la Ciudadela (1948)[1]Citaremos, en adelante, de SAINT-EXUPÉRY, Antoine De. 1967. «Ciudadela», en Obras Completas. Barcelona: Plaza y Janés, pp. 575-1125 de Saint-Exupéry existen no pocos hilos y puntos de referencia de un amplio, generosísimo…