El día que Peter Handke dejó este mundo escribí que había hecho de la errancia y el viaje una característica primordial de su obra inclasificable. Volver a Handke implica, entonces, todo un desafío contra nosotros mismos. A riesgo de hacer saltar en pedazos un concepto de interpretación demasiado reduccionista, debemos hacernos una pregunta, quizás igual…