A pesar de que la obra de Viola podría parecer fácil de apreciar, por su estética pictórica y sus motivos reconocibles, subyace en los vídeos una hipnótica tensión que parece escapar a las interpretaciones más concisas. Frente a algunos de sus trabajos más elogiados, una tiene la sensación de estar ante obras que tientan­—si no consiguen— cierta voluntad de transcendencia. Con Viola, resulta difícil desprenderse de la herencia platónica que concibe la imagen como visibilización de lo inteligible; de esa imagen antiguamente entendida como phaínein (lo que aparece, lo que se revela).

Llegamos a aquello que nosotros conocimos como La Tabacalera cargados de trastos. Hemos esperado con ansia el día de la entrevista y estamos un poco nerviosos. Este es nuestro primer reportaje institucional y eso siempre da respeto. Sin embargo, la naturalidad con la que nos recibe Cati Rodríguez, Coordinadora de Las Cigarreras, hace que se nos…