Que Edward Norton es una rara avis ya no debería sorprender a nadie. Cuando irrumpió en las pantallas con la muy reivindicable Primal Fear (Gregory Hoblit, 1996), consiguió superar, sin excesivo esfuerzo, a su compañero Richard Gere y colocarse a un nivel sin duda parejo al de Laura Linney o Francis McDormand. De aquella nominación…