El sentido común no existe. Y si existiese sería irremediablemente feminista. Entender el mundo poniendo la vida en el centro es lo único que tiene sentido. Lo demás es especulación, negocio y ruina. ¿Qué vidas vivimos cuando la prioridad es la acumulación? ¿Quiénes pierden? ¿Quiénes ganan? ¿Cómo han conseguido que asumamos determinadas barbaridades como lógicas?…