Seminci 2018. Mientras, durante, después, siguen ahí en silencio

Después de 80 años, mientras yo escribo, mientras escucho la respiración de las niñas, mientras voy a trabajar, mientras vivo con normalidad. Ellos siguen ahí.

Mientras, durante, después, siguen ahí en silencio.

Cada vez quedan menos que les echen de menos, cada vez quedan menos que les recuerden. Pero siguen ahí.

Este año la primera película que vi en Seminci fue un documental: “El silencio de los otros” de Almudena Carracedo y Robert Bahar. No esperaba ver algo así.

Hacía tiempo que no lloraba en el cine.

Muchas veces nos quejamos de que manipulan nuestros sentimientos cuando vemos un film, pero cuando lo hacen bien y con honestidad el cine cobra vida, se transforma en algo realmente grande. Después de deliberar mucho sobre este Documental llegué a la conclusión de que la manipulación era bienvenida, si de esta manera se consiguen los objetivos del film.

La película no trata del pasado sino del presente. Es la lucha de las víctimas hoy en día por conseguir un poco de dignidad y justicia.

Y esas víctimas tienen nombre y apellidos: María Martín es una de ellos.

María todos los días al levantarse salía andando del pueblo y a la salida,en la primera curva, colocaba unas flores a un lado de la carretera, en la “cuneta”. Allí lanzaron el cuerpo de su madre.

Ella solo quería recuperar sus restos para que su madre no estuviera sola.

María murió antes de que se estrenara el film. En el trabajo de Almudena hay varios protagonistas, pero uno de los más importantes es el tiempo. El tiempo pasa, se nos va yendo la gente, se nos van yendo los testigos de la represión.

 

Después de algo tan intenso y grande la Seminci solo podía ir a menos.

Finales de Octubre de 1990.

Zhang Yimou ganaba la Espiga de Oro de Seminci con Ju Dou (Semilla de Crisantemo).Poco tiempo después los Hermanos Weinstein compraban los derechos de exhibición para EEUU de la película china.

Mientras, Steven Soderbergh y los productores de su película “Sexo, mentiras y cintas de video” intentaban cobrar el dinero que los dueños de Miramax remoloneaban pagar.

Curioso el hecho de quelo que empezó a unir a la Seminci y la generación del cine “indie” fueran los “Hermanísimos Weinstein”.

Como decía Tarantino:

“… no sé a usted, pero a mi me encantan las películas violentas. Lo que me resulta ofensivo es esa mierda de Ivory y Merchant…”.

Por aquellos años Tarantino era el Demonio para un festival como Seminci. Fernando Lara era más de Ivory.

Hoy en día Tarantino es una cineasta consagrado y James Ivory escribe guiones que, gracias a Dios, dirige Luca Guadagnino.

Este año Seminci programaba un ciclo que se autodenominaba “La Década Prodigiosa”.

Cine Indie que en su momento era repudiado por Fernando Lara y Seminci.

El año pasado el certamen fue “vendido” como el de la “Paridad” en la Sección Oficial. La palabra igualdad sonaba continuamente en Seminci. Parecía que todo iba a cambiar…

Pero este año se programa un ciclo de películas con un nombre en común en casi todos los títulos: Harvey Weinstein.

Harvey “manos-tijeras” está detrás de la mayoría de los títulos del ciclo pero a nadie en la dirección de Seminci se le ha ocurrido hacer una reflexión sobre los métodos de Miramax y de Harvey. En tiempos del 8M, del “Me Too”,un ciclo como este sin reflexión detrás no debería tener cabida en Valladolid.

Incongruencias graves de Seminci.

Seguimos con el cine.

En 1995 ganaba la Espiga de Oro, la nadería del sobrevalorado Goran Paskaljevic “La Otra América”. Ese mismo año estrenaba David Fincher “Seven”. Cine de género con sangre y persecuciones. Un horror para Fernando Lara.

 

Todavía recuerdo el estupor que me produjo leer la crítica que el propio Fernando Lara escribió de la obra maestra de Michael Cimino “Las puertas del Cielo”:

“…falla estrepitosamente por sus cuatro costados, desde un guión que nunca se centra en lo que quiere decir hasta una realización incapaz de ocultar su torpeza.

Todo resulta excesivo, plúmbeo, no hay más que humo, extras y carricoches por todas partes…”

Que alguien que ha sido capaz de denigrar esa obra descomunal haya sido Director del festival de Valladolid durante tantos años y que hoy en día aún se le añore es algo inexplicable.

Ahora tenemos a Angulo. Al menos en el caso de Javier Angulo todos sabemos lo que quiere para el festival:

-Estrellas del cine patrio desfilando por la alfombra (verde este año).

-Al alcalde, su mujer y Coronado posando sonrientes.

-Y aumentar el número de espectadores a toda costa.

La solución propuesta es que si nadie ve los ciclos por el nulo riesgo de los mismos;las entradas deben regalarse a colegios, institutos, etc (¿por qué solo a estos colectivos?). Algo tan loable y educativo pierde toda argumentación cuando se vende dicho aumento como un éxito de público. El amor por el cine en las nuevas generaciones no debería ser inculcado por la puerta de atrás, ni de cara a la galería.

Si este año además se consigue traer a Matt Dillon para que en la rueda de prensa responda con monosílabos, y a la Reina de España a una proyección de cine mudo en el auditorio Miguel Delibes, el pack esta completo. ÉXITO.

Con suerte la reina de España puede incluso que comentara que a sus hijas solo las pone cine en Versión Original, y a ser posible Kurosawa.

Volviendo al ciclo de Sundance. En la edición de este año de Seminci se han proyectado al menos doscientos títulos en multitud de salas y horarios. Sección Oficial, Punto de Encuentro, el cada vez más interesante Spanish Cinema, ciclos varios, varios estrenos mundiales.

Después de tanto cine visionado de un nivel medio-alto se llega a la conclusión de que…

La mejor película este año ha sido Clerks (1994). La ópera prima de Kevin Smith sigue siendo a día de hoy una absoluta genialidad.

 

Smith, el día que cumplía 21 años, veía en los multicines Angelika(esquina de Mercer con Houston en New York), “Slacker” de Richard Linklater:

“…Vaya, ¿esto se considera una película? En el fondo no ocurre nada, solo gente que da vueltas por ahí.

Fuck, si este Motherfucker hace una película en Austin y yo la veo en New York, y disfrutándola…¿por qué no hago youna película en Jersey?…”.

En Clerks a un empleado de supermercado le llaman para que vaya a trabajar en su día de descanso y la película nos cuenta ese día. Ni más ni menos. Tan poco argumento se sustenta en un guión desternillante lleno de ingenio y grandes diálogos, un trabajo numantino con los actores, y sobre todo, el film se sustenta en la pasión de Kevin Smith.

Las imágenes de Clerks no son brillantes, pero tampoco lo pretenden. En palabras de Smith:

“…Hay un grupo de gente que no cree que yo sea un buen director, que sencillamente me odia a muerte y que es incapaz de entender por qué aún puedo seguir haciendo cine.

Pero yo no pido un montón de dinero para llevar a la pantalla algo que para ellos es basura; por eso pienso: Fuck, puedo seguir así siempre…”

 

Esta historia de gente normal haciendo cosas normales entronca en el tema con la ganadora esta edición de la Espiga de Plata: In Den Gängen. Justa vencedora en esta categoría. Algo raro en las últimas ediciones.

La película de Thomas Stuber nos cuenta la historia de Christian, un hombre tímido y solitario, que comienza a trabajar para un almacén mayorista. Bruno, responsable del pasillo de Bebidas, lo toma bajo su protección y rápidamente se convierte en un amigo paternal para él. Del pasillo de Dulces se encarga Marion, de la que Christian se enamora, aunque sus sentimientos no son correspondidos. Algo tan anodino se trata aquí sin dramatismos ni excesos. Solo la vida, aburrida a veces, otras no tanto, el cigarrillo secreto en el descanso, la máquina de café, el encargado del turno de noche, que da la mano a todos al final del turno.

Por último, reseñar a la gran ganadora de esta edición: Genèse (Génesis).

Además de la Espiga de Oro a mejor película, ha conseguido el premio al Mejor Director para el canadiense Philippe Lasage y el de Mejor Actor para su protagonista, Théodore Pellerin.

En Genèse, Philippe Lesage, plantea en tono autobiográfico el primer amor de tres adolescentes y su empeño en afirmar su derecho a amar y ser libres. Guillaume, un estudiante de 16 años, enamorado de su mejor amigo Nicolassu; su hermanastra Charlotte, desengañada de su relación con Maxime, un chico de su edad, conoce a Theo, un hombre cercano a los 30 años; y Félix, que ve correspondidos sus sentimientos hacia Beatrice, su compañera en un campamento de verano.

La película nos narra los comienzos del amor, lo mágico del inicio de las relaciones, esa sensación indescriptible de euforia. Qué pena que no dure para siempre.

La película empieza con una escena en la que Guillaume canta en clase una canción tradicional de Quebec con el resto de la clase haciendo los coros. Este inicio lo usa el director para entrelazar toda la historia de los dos hermanos con el Epílogo. La explicación del Génesis, el comienzo de todo.

Toda la narración está plagada de largos planos en travelling siguiendo a los personajes, escrutando sus rostros, desnudando sus emociones y desamparo.

Hay un travelling circular en el film con la omnipresente canción de

sonando que es simplemente revelador. No hace falta más.

Desde ese momento ya nos ha ganado para la “causa”.

Hacía varios años que no ganaba la mejor película a concurso. Ya era hora.

 

 

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