Prótesis, parásitos, híbridos

05

Parásito, híbrido y prótesis son tres conceptos que, aplicados a la arquitectura, derivan de otros anteriores como arquitectura flexible, sostenible, efímero, mutante, adaptable,…

Aquí empezamos una serie de artículos-post-reflexiones que tratarán de clasificar y estudiar la relación de la arquitectura con estos tres conceptos.

Habitualmente asociamos estas tres palabras con tecnología, gadgets, productos efímeros y con una fecha de caducidad muy acotada. Sin embargo, la arquitectura tiende a ser un objeto de consumo, un gadget que facilita la vida y que interactúa con sus usuarios ofreciéndoles nuevas posibilidades.

01

La escala arquitectónica cada vez trasciende más lo privado y lo doméstico. Desde el momento en el que instalamos nuestro ordenador y disponemos de acceso a internet, una de las ventanas de nuestra casa deja de dar a nuestra calle para ofrecernos una vista del mundo que, además nos permite interactuar activamente con él. Lo privado, lo público, local o global. La arquitectura no se hace de materiales, sino de escalas.

La arquitectura, al margen de su escala física, presenta comportamientos diferenciados a diferentes escalas: desde lo objetual hasta lo urbano, desde el detalle hasta el paisaje.

02 03 04

En cada escala, el objeto arquitectónico es capaz de desarrollar estrategias que, de un modo consciente y previsto, o bien de modo imprevisto y espontáneo, afectan al resto de escalas.

El modo consciente y calculado tiene unas limitaciones impuestas desde su concepción. Está previsto que la arquitectura funcione y tenga una repercusión. Sin embargo, puede darse el caso de que esto no se produzca, y el experimento arquitectónico fracase dando lugar a espacios vacíos, urbanismos des-urbanizados, objetos rotos en definitiva.

Por otro lado, una acción espontánea, un uso no previsto, un acto ‘vandálico’, pueden desencadenar una serie de consecuencias que revivan, magnifiquen y trasciendan el alcance previsto en el proyecto arquitectónico.

 

José Bernad.

Pepe Bernad Torá

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *