Pequeña valoración de los programas educativos de los partidos andaluces

Marcha Nacional por la educación | Vía - Matias Asun (flickr)
Marcha Nacional por la educación | Vía - Matias Asun (flickr)
Marcha Nacional por la educación | Vía – Matias Asun (flickr)

PSOE, PP, IU, Podemos y Ciudadanos, salvo sorpresas mayúsculas, tendrán diputados a partir del día 22 en el Parlamento de Andalucía.

Dos son los grandes servicios que presta cualquier comunidad autónoma: la sanidad y la educación. En el caso de Andalucía la Sanidad tiene presupuestados para el ejercicio en curso 8.413.908.288 € (28,40%) y la Educación 6.588.442.076 € (22,24%), esto es, entre ambas “funciones presupuestarias” se llevan la mitad del dinero que piensa gastar la comunidad andaluza.

Como profesional de la enseñanza que soy, quisiera caracterizar los programas educativos de estas cinco formaciones e indicar alguna propuesta que me parece interesante.

Los programas del PSOE y del PP son calcos de los principios que inspiran las dos últimas leyes educativas: los socialistas apuestan por la LOE y los populares por la LOMCE.

Esto en cuanto a las cuestiones de principios. Cuando ambos programas descienden a los detalles se notan más las diferencias.

El programa del PSOE relaciona el conjunto de programas que este partido impulsa desde la Consejería de Educación y, sobre todo, dejan claro algo que para mí es importante: hay aspectos de la política educativa que, a cortísimo plazo, guardan relación con la empleabilidad o la igualdad entre hombre y mujeres (guarderías, comedores escolares o aulas matinales). Siempre echo de menos en los programas educativos socialistas que incluyan aspectos de evaluación externa y es una pena porque se lo han entregado al adversario.

El programa del PP habla absolutamente de todo pero sin entrar en casi nada y en lo que entra lo deja a uno frío: habla desde la danza a las Escuelas Oficiales de Idioma para mencionarlas solamente, diciendo que harán un plan pero sin adelantar ninguna idea vertebradora.

Prometen concertar el Bachillerato en los centros privados con el falaz argumento de que ningún alumno debe quedarse sin hacer el Bachillerato por falta de recursos, cuando es una circunstancia que sencillamente no ocurre. Piden terminar con los recortes al profesorado, cuando el régimen del profesorado depende del gobierno central, así como su estatuto jurídico. Es tan malo el programa que confunde absentismo escolar con abandono escolar temprano.

El programa de IU representa la perspectiva educativa de la primera versión de la LOGSE. A uno le da mucho optimismo pero la realidad es otra. Además, como realmente les pasa a todos, piensan que en un centro educativo se puede hacer milagros y especialmente transformar una realidad que durante las restantes horas del día es diferente.

El programa de Podemos comienza llamando a un proceso asambleario. Lo única salvable es la propuesta de universalizar la enseñanza infantil de 0 a 3 años. Varias generalidades, tocando todo de pasada, para volver al gobierno democrático de los centros que es un modelo fracasado desde la LODE. Los apartados de educación en igualdad y en relación con la diversidad funcional sí son muy prolijos.

El programa de Ciudadanos siguen en la misma línea que los demás pero más a la derecha. Le copian al PSOE, de su programa federal, el modelo de formación del profesorado inspirado en el MIR, pero aquí no es pertinente porque el acceso a la función docente es competencia estatal.

Los programas sectoriales son cada vez más cortos. En pocas páginas se quiere introducir una política que tendría que tener muchos detalles y lo mejor que se hace es relacionar por escrito un conjunto de medidas, muchas veces inconexas, que parecen fruto más de una “lluvia de ideas” que de una concepción política de fondo.

Es cierto que las competencias autonómicas en Educación, a la hora de la verdad, son tremendamente limitadas, aunque en UPyD piensen otra cosa, pero en términos generales hay poco riesgo.

Como muestra de ello hay que indicar que buena parte de los aspectos que tocan a los docentes parecen más propios de una elecciones sindicales que de unas elecciones autonómicas; parece como si cada partido tuviera a su sindicato-amigo que le ha hecho su parte y ha tirado para casa. Casi todos hacen promesas al colectivo de interinos, promesas de estabilidad sin oposiciones, sin darse cuenta de que esas medidas son un cáncer para el profesorado andaluz porque desincentivan a los docentes y premian el mero paso del tiempo.

En un programa triste y lleno de reivindicaciones de folklorismo educativo, el Partido Andalucista (sin casi opciones) sí apuesta por un cambio de modelo pedagógico. Pero no lo desarrollan y parece que esa idea o se les apareció o que les gustaba como sonaba.

Realmente en Educación, más allá de un previsible avance en el primer ciclo de Educación Infantil habrá pocas novedades hasta que no se resuelva la incógnita de las Elecciones Generales.

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