Si esplendorosa fue la recta final muda de Clarence Brown, no se quedaron atrás sus inicios en el sonoro, cuando dirigió y produjo películas tan extraordinarias como Navy Blues (1929), Night Flight (Vuelo nocturno, 1933) y Sady McKee (Así ama la mujer, 1934), entre otras estupendas que, si se conocieran más ampliamente, le subirían a…