Existen lugares que están hechos, sin duda, para la inspiración del poeta. Por eso, quizás Francis Jammes (1868-1938) apenas abandonó la región del Béarn donde, trabajando como escribano, llevaba la vida pacífica de un hombre de provincias, en armonía plena con la naturaleza y un arraigado sentido de lo humano. Caminatas por las montañas, algunas charlas…