Nos deja 2014

Así es, nos deja 2014. Año abrupto y sincopado donde los haya. En lo nuestro, de lo que me piden que les hable desde estas páginas, la economía, ha sido un año discontinuo y que no deja buenos presagios, por más que algunos quieran vendernos humo empaquetado. Porque no solo venden humo, le han puesto marca y lo empaquetan, en diversos formatos, para que podamos escoger el que más nos guste. Hasta lo podemos regalar, lo que ya es un lujo de la prestidigitación.

Pero vamos a situarnos en positivo. Podemos preguntarnos ¿hemos aprendido algo en 2014? Y nos podemos contestar, hemos aprendido muchas cosas, lo que pasa es que la vorágine en la que estamos enlatados nos supera y se nos olvida fácilmente lo aprendido. Les voy a ayudar a recordar, será muy útil para tenerlo en cuenta a la hora de hacer la lista de buenos propósitos para el próximo año.

Deflación. Es un término que, como depresión, desconcierto o desilusión, no apunta nada bueno. La deflación hace referencia a un proceso continuado y generalizado de caída de precios; no basta que sea en un momento puntual, ha de ser continuado, ni con un producto concreto, ha de ser general. Pues en ello estamos, ya estamos en deflación, a pesar de que algunos “humistas” nos vendían eso de inflación negativa, desinflación o baja inflación. No le den más vueltas, es deflación. Y lo malo es que no tenemos expertos en luchar contra ella, aunque halla alopécicos que se crean tales. En un diccionario de economía, un profesor universitario la definía como “reducción de la circulación fiduciaria que lleva consigo un descenso generalizado de precios”, ya ven que no es el caso, la masa monetaria sigue aumentando, pero los precios siguen bajando, ¿hasta cuándo?, ¿hasta dónde? El profesor del diccionario no está tan equivocado como decía yo; pues la masa monetaria sigue creciendo, pero no circula. Para cortar la deflación hay que activar el consumo y eso se consigue con un aumento del crédito. Por eso en las últimas semanas las entidades de crédito han ampliado los plazos de pago de las tarjetas de crédito, eso sí con unos precios desorbitados; mi entidad de crédito me ofrece aplazar un recibo en tres meses con una TAE (Tasa Anual Equivalente) del 22,42% y el dinero a ella le cuesta el 1%, es preferible no usar adjetivos. Lean este artículo de El País del sábado 27 de diciembre.

Reestructuración de deuda. Dice Alex Grijelmo, insigne periodista y amigo del genio del idioma, por eso lo conoce tan bien, que los políticos y algunos expertos gustan de usar sobreesdrújulas para hacer pasar por más importantes las cosas que dicen o dar la sensación de encerrar un gran misterio al que solo unos pocos elegidos pueden acceder. Reestructuración es un ejemplo de ello. En el fondo estamos hablando de un proceso concursal más, solo que referido a entes públicos, no a empresas o personas. Y en España el concurso de acreedores de entes públicos ya ha empezado, aunque alguno no lo crea, pues la Administración General del Estado acaba de condonar intereses de una parte de la deuda de una serie de comunidades autónomas, que no a todas. Y en la reestructuración de deuda ocurre como con el rascar, todo es empezar. Ya saben que en ocasiones pedimos ayuda a terceros para calmar nuestros picores. La reestructuración de deuda es una combinación de quitas (parte que ya no vas a pagar), esperas (aplazamientos de los vencimientos vencidos o por vencer, valga la redundancia) y reducciones del tipo de interés aplicable. Reestructuraciones de deuda ha habido muchas a lo largo de la historia, en algunos casos sin necesidad de quitas, solo con esperas.Caída de precios y salarios

Ajuste interno. ¡Qué bello soliloquio para referirse a las reducciones de salarios y eliminación de derechos laborales! Cuando nos incorporamos al Euro, renunciamos a dirigir la política monetaria, pues ya no era de nuestra exclusiva incumbencia. En otras crisis se devaluaba la moneda y todo el país se ajustaba con relación al exterior, todo él, sin excepciones. Pero esta vez no se podía hacer eso. Y en vez de aplicar un plan generalizado de contención de rentas, establecer un plan coordinado con la autoridad monetaria de reestructuración de deuda y un programa de inversiones productivas y de políticas activas de empleo, se hizo una reforma laboral y aquí estamos; en un país donde los sueldos de 1.000,0 euros, hace 3 años, y que ya causaban sonrojo, han devenido en sueldos de 750,0 euros, pequeño ajuste del 25%, pero los beneficios de las empresas están recuperando sus posiciones de partida y el empleo no aumenta, no olvidemos que en los últimos 30 meses la población activa de España ha visto marchar más allá de las fronteras a 715.000 personas. La autoridad monetaria, el Banco Central Europeo (BCE), o al menos su presidente, se mostraba confundido hace unas semanas al señalar que se estaban viendo salarios propios de los años 80.

Espero que sabrán perdonarme este post, mitad propuesta y mitad soflama, pero llegados a estas alturas del año no podía resistirme a dejar una señal de identidad, que luego nos acusan de tecnócratas sin ideología, que es lo mismo que decir sin sentimientos.

Ya ven todo lo que hemos aprendido en este año que se va. Aunque eso no va ser nada comparado con lo que vamos a aprender en el que llega, en todos los órdenes. Pero no se pongan nerviosos ni tristes ni se asusten, siempre nos quedará la música, ya que París está ausente, para superar los momentos críticos. Me hubiera gustado dejarles un enlace al de pasado mañana. Y aunque ya se podrá escuchar hoy mismo y mañana, me tengo que conformar con dejarles un enlace al del año que acaba, desde aquí lo pueden oír entero. Y por si no tienen tiempo para ello, les dejo, como muestra, con la interpretación de la muy famosa Marcha Radetzky de ese concierto, por el inédito gesto del director, merecedor de todo elogio.

salud a tod@s

Pedro L. Egea

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