Narradores, oyentes y lectores en las Novelas Ejemplares

Adaptación teatral «El coloquio de los perros», Els Joglars
Adaptación teatral «El coloquio de los perros», Els Joglars

Publicadas en 1613, las Novelas Ejemplares de Miguel de Cervantes son un compendio de relatos de temática muy diversa: desde novela bizantina, picaresca, a la más pura fantasía. Los dos relatos escogidos para la ocasión El casamiento engañoso y El coloquio de los perros forman parte de las historias de picaresca.

Aunque en desuso, el concepto tropelía significa: arte mágica que muda las apariencias de las cosas; e ilusión, falsa apariencia. Estas dos definiciones son las que mejor definen el juego de narradores, oyentes y lectores de El Casamiento engañoso y El coloquio de los perros.

Si bien la temática y los personajes de las Novelas Ejemplares resulta de lo más variopinta, constatamos que todos sus personajes son exagerados y transmiten un duro mensaje sobre la sociedad en la que viven. Por lo que respecta a los dos relatos mencionados, es en los múltiples juegos del narrador donde se percibe esta crítica social. Apreciamos dos tipos de narradores en ambos cuentos: el narrador omnisciente en tercera persona y el narrador autobiográfico. En este último identificamos, a su vez, a Alférez Campuzano, el perro Berganza y Cañizares.

Los narradores

En El casamiento engañoso el narrador omnisciente nos presenta a Campuzano como un soldado enfermizo, con gran flaqueza en las piernas y amarillez en su rostro. Este comienzo anticipa al lector que no se encuentra delante de una historia de héroes, sino de personajes humillados y fracasados. Humillados no solamente por un pasado vil, como caracteriza al pícaro, sino por un presente que se construye mediante juegos narrativos equívocos, donde ni los personajes ni el lector pueden creer lo que allí se está narrando.

Campuzano relata a su amigo Peralta como fue engañado por Estefanía de Caicedo. Sin embargo, al final de la historia, éste confiesa a su amigo que las joyas que su mujer se llevó, y que él mismo le había hecho creer que eran joyas muy valiosas, no eran sino baratijas. De ahí que el casamiento engañoso resulte una mentira en dos sentidos, puesto que tanto esposa como esposo se engañaron mutuamente.

Por lo que respecta a Berganza, personaje perro de “El coloquio de los perros”, encontramos también muchas incertidumbres, como por ejemplo, su origen:

Paréceme que la primera vez que vi el sol fue en Sevilla.

Esta primera intervención del perro Berganza establece una gran diferencia con la novela picaresca, puesto que el perro inicia su historia con el paréceme, por lo que «(…) la precisión realista de los pícaros tradicionales ha sido substituida por una imprecisión ambigua (…)»[1]DE BUSTOS TOVAR, José Jenís. «Género y estructura de El Coloquio de los perros, o cómo se hace una novela». en Lenguaje, ideología y organización textual en las Novelas Ejemplares. Madrid: Universidad Complutense de Madrid y Universidad de Toulouse le Mirail, 1983. Pg. 121 ; es decir, que la «(…) autobiografía sin prehistoria (…) es diametralmente opuesta a la tópica picaresca (…)»[2]Ibid. Pg. 125. Este principio poco preciso hace que el lector, que es tanto el Licenciado Peralta como el lector mismo, se encuentre delante de una historia dudosa incluso para su mismo narrador.

Además de presentarnos personajes que son narradores y lectores-oyentes a la vez, Cervantes inserta varias historias dentro de la historia principal, consiguiendo así un magnífico coro de voces en la mayor parte de las Novelas Ejemplares. Este juego polifónico se presenta de forma paralela, puesto que en el primer cuento tenemos un diálogo entre dos personajes (Campuzano y Peralta El casamiento engañoso) y en el segundo, dos perros (Berganza y Cipión El coloquio de los perros). Cada pareja cumple con un rol muy específico. Así pues si Campuzano y Berganza son los narradores de ambas historias, Peralta y Cipión son los oyentes. Estas dos narraciones autobiográficas incluyen los comentarios de los interlocutores, sobre todo en la segunda historia.

Los lectores

Mencionábamos anteriormente la existencia de dos lectores, el lector y el Licenciado Peralta; así como dos oyentes, el lector y los personajes de Peralta y Cipión. Hacia el final de El casamiento engañoso, Campuzano explica a su amigo que ha escrito un coloquio entre dos perros que escuchó una de las noches que pasó en el hospital de Valladolid y le entrega el escrito, que es El coloquio de los perros. Así pues, en el segundo cuento es Peralta el lector; a la vez que Cipión es el oyente de la historia de Berganza.

En numerosas ocasiones, Cipión se queja de la forma de narrar de Berganza y le recomienda que sea más conciso y que no intercale tantas digresiones, pues así se pierde el hilo argumental de la obra. Las críticas de Cipión van también contra las numerosas reflexiones filosóficas y morales que lleva a cabo Berganza sobre muchos de los personajes que aparecen en su historia. A pesar de ese carácter crítico, también Berganza duda sobre algunas intervenciones de su amigo.

Berganza le ordena que hable con propiedad, a lo que Cipión responde que:

Las honestas palabras dan indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe.

Curiosa afirmación, teniendo en cuenta que quien las pronuncia es un perro y quien las escribe es un hombre que ha admitido que en su casamiento engañoso, él mismo ha mentido.

Llegados a este punto, podemos afirmar que ambas historias demuestran que la «(…) verosimilitud literaria depende íntegramente de las normas internas de la propia obra de arte, y no de su comparación con la realidad externa al texto». En otras palabras, que las falsas apariencias sólo son falsas en la realidad de la vida, pero no en la realidad de la literatura. Para comprender esos juegos lingüísticos resulta necesario el conocimiento de la tradición, así como de los prejuicios, puesto que cada vez que nos planteamos una cuestión o iniciamos una conversación, lo estamos haciendo desde una tradición y con unos prejuicios.

Búsqueda de la identidad en las Novelas Ejemplares

En la mayor parte de los relatos de las Novelas Ejemplares, hallamos una búsqueda incesante de la identidad de los personajes. Desde el principio, Berganza y Cipión se sorprenden de la capacidad del habla, con lo que se plantea la cuestión de si en realidad son o no perros. Sin embargo, la intención de Campuzano (y de Cervantes) es demostrar el hecho de que para que una proposición pueda ser considerada falsa, dependerá de las determinaciones que se tomen por válidas para esta proposición. En otras palabras, si Campuzano considera que dos perros pueden adquirir el don del habla, y les hace hablar, el hecho que estos perros puedan dialogar no tiene porqué ser falso.

Decíamos al principio que las Novelas Ejemplares fueron publicadas en 1613. Sin embargo, su lectura nos acerca a la literatura más contemporánea, con juegos literarios semejantes a los que en su día utilizó Vladmir Nabokov en El ojo (1930).

Así que , sólo podemos añadir: ¡Larga vida a Cervantes!

Título: El casamiento engañoso. El coloquio de los perros
  • Autor/es: Miguel de Cervantes
  • Editorial: Alianza Editorial
  • Nº de páginas: 144
  • Encuadernación: Tapa blanda
Via Casa del Libro

Referencias   [ + ]

1. DE BUSTOS TOVAR, José Jenís. «Género y estructura de El Coloquio de los perros, o cómo se hace una novela». en Lenguaje, ideología y organización textual en las Novelas Ejemplares. Madrid: Universidad Complutense de Madrid y Universidad de Toulouse le Mirail, 1983. Pg. 121
2. Ibid. Pg. 125
Marina Hoyos

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