Lecciones de los estrenos del año 2017

Teniendo en cuenta que no he ido a la sala ni una sola vez en este último trimestre del año, que mañana voy al Liceu y que desde la última vez que fui al Liceu no he ido al cine, hito comparable al primer mes en que leí más novelas que películas vi, es obvio que cada vez estoy más desautorizado para decir algo sobre la cosecha en salas españolas del 2017. Lo cual no debe confundirse con haber perdido la pasión o el interés por el cine. A medida que más actividades diferentes llevo a cabo más magníficas películas pendientes y mayor es mi amor y mi mimo hacia este arte inmortal.

Lista de lo mejor no puedo hacer pero sí que les puedo ofrecer una serie de reflexiones entorno a esta cosecha.

Cómo brotan las lágrimas

Ninguna escena de ésas que se reproducen continuamente en la moviola de tu corazón y cerebro nace ni vive completamente aislada. Para que la escena final de Estiu 1993  la haya visto, vivido y sentido en mi cabeza centenares de veces durante medio 2017 hacía falta toda una película que la construyera y le diera sentido. No es una escena afortunada ni inspirada. Es una consecuencia. Estiu 1993 la vi en agosto en una sala de Madrid que rió, aplaudió y se sintió emocionada por la que podría ser la mejor película del año.  Ninguna sorpresa para mí, no me juzguen mal pero no puedo descartar que otros sí se sientan sorprendidos.

La filiación

El año comenzó conmigo anonadado viendo y escuchando hablar a mi adorado Eugène Green después de la proyección de Le fils de Joseph. Hay en ella una escena clave para mí. Una conversación a la salida del cine tras ver  El desierto rojo. Una conversación sobre la esperanza. Algo que podría enlazar con las numerosas páginas y ríos de tinta que han corrido este años tras Cannes y el llamado cine de la crueldad. Una conversación que me recuerda que les debo un pequeño texto sobre Pialat.

Electroshock

El cine como arte puramente visual sin servidumbres ni ataduras literarias. Lo que cuenta Múltiple de Shyamalan me parece una estupidez. La película la creo sublime. Puedo decir cosas parecidas de Psicosis y Tiburón. No se lo tome a mal el indio. Y mayor estupidez es que las asociaciones de enfermos se lo tomen en serio. Hablando de esperanza parece que le queda mucho a esta carrera cinematográfica, destinada a ser definitivamente leyenda contemporánea codo a codo con un Spielberg, observados de reojo por un Hitchcock, su padre en muchos sentidos.

La fina línea entre la constante y la repetición

Línea casi imposible de dibujar. Me parece que El viajante del iraní Asghar Farhadi la maneja mejor que el Aki Kaurismaki de El otro lado de la esperanza.  Ambos, aún así, siguen siendo una necesidad con botón de alarma incorporado, por si las moscas.

La difícil elección entre respeto y subversión

Cuando vi Lady Macbeth me horroricé. Me pareció un tostón plúmbeo en la tradición del  roscón de pan duro del nuevo cine de autor british. Tras leer la novela de Nikolai Leskov, ver representada la ópera de Shostakovitch y conocer la vieja película de Andrezj Wajda solo puedo entender que era la única opción posible. Un caso en el que hay que optar por la subversión, el respeto habría sido insultante y redundante. En cambio Bella durmiente de Adolpho Arrietta podría haber optado por la subversión del cuento, que es un camino trillado, y opta por el respeto, que de alguna forma es un camino subversivo, consiguiendo un acierto pleno.

La idea de un lago

No tengo epígrafe para ella. Es maravillosa y punto. También se estrenó Abrir puertas y ventanas, que está muy bien, pero a mi juicio la maravillosa es La idea de un lago.

Target

140 minutos dan para mucho. Para aburrirse y para saltar en la butaca de emoción. James Gray remonta el vuelo de The immigrant y a las imágenes no se las come la puerilidad del libreto. Pero lo que verdaderamente queda es que aún pueda existir un cine así en USA, el que se quedó en coma tras el desastre de La puerta del cielo. Cine para cuando ya has superado el acné con las majors vendidas al acné desde los años 80 . Gracias James Gray por La ciudad perdida de Z, por acordarte de los calvos con barriga.

Estados de ánimo

Si no lo cuento todo no sería justo. Vi la película de Sofia Coppola en Logroño tras una siesta excelente en un colchón celestial, de un humor inmejorable. La sobrevaloro, seguro. Pero Sofia Coppola ha encontrado vida fuera de los depresivos sin causa. Quizás nosotros hayamos encontrado una directora. La seducción se llama.

Otro notición

Christopher Nolan ha hecho una película de menos de dos horas. Dunkirk se llama.

La debilidad de la razón

Maria Schrader ha rodado el negativo de El mundo de ayer con Stefan Zweig:Adiós a Europa. Un Zweig más controvertido y cuestionable. Lo que ahora llamarían un equidistante. Una fiera película sobre el compromiso político, que no da lecciones para te tambalea en la cuerda floja de tu fortaleza ideológica y de la precariedad de tus actos. Ya nos enfrentamos a esta película como algo real  entre septiembre y octubre. Un navajazo irrecuperable.

Hitch Sang-soo

Será una casualidad que el protagonista de Lo tuyo y tú lleve una pierna escayolada pero si se le suma que es una película sobre la proyección del deseo masculino sobre la figura femenina y sobre la imposibilidad de saber quién es ésta realmente el asunto acaba dando vértigo. Demasiada casualidad y la película más Hitchcock de Hong Sang-Soo. No me lo esperaba francamente.

Lo viejo y lo nuevo (La línea general)

Una dupla caprichosa sobre el paisaje y la aventura. En Silencio el director Martin Scorsese adapta una novela japonesa de los años 60 y todo el mundo resulta durísimo con él. A mi me parece un trabajo serio y resuelto más que airosamente de un veterano que sigue buscando y no se repite. Cuando hace films criminales con montaje sincopado y música rock recibe una benevolencia excesiva. Otra vez la fina línea entre la constante y la repetición. Oliver Laxe también busca en Mimosas en exteriores, busca más allá del cine visto. Que cuando tenga la edad de Scorsese siga buscando.

Crítica y vida

El bebé jefazo acusa la simplonería excesiva de su macguffin (que las mascotas coman terreno a los bebés en el cariño de los humanos adultos). Es imposible vertebrar una película sólida con esa premisa. Sin embargo en casa, donde tenemos relativamente reciente y presente las exigencias tiránicas de un bebé, nos hemos reído mucho con algunos gags  y  los recordamos con frecuencia. Una película naufragada  y  desde el punto de vista de la crítica de cine insignificante pero cómo no tenerla presente en esta recapitulación del año si puede dejar su huella en el imaginario de una familia. No se puede seguir haciendo crítica de espaldas a la vida.

Sergio Sánchez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *