La impaciencia acabó con la ciencia

La impaciencia acabó con la cienciaSi existe un popular dicho que asegura que “la madre de la ciencia es la paciencia”, entonces en España desde luego tiene un difícil porvenir. Porque, admitámoslo, pacientes lo que se dice pacientes, no somos. En un país que cambia de ley educativa con cada nuevo gobierno entrante y cuyos dirigentes y empresarios han estado más pendientes, en su gran mayoría, de hacer caja rápida con la burbuja inmobiliaria que de invertir en el conocido, y mil veces nombrado, I+D+i, ¿dónde hay hueco para la ciencia?

Eso sí, luego alardeamos, porque somos mucho de alardear, especialmente la clase política, de lo importante que es invertir en Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i). Pero lo cierto es que a la hora de hacer números el balance es desolador y estamos claramente a la cola de Europa y de la lista de los países desarrollados. Y lo peor es que la crisis económica está alimentando este agujero negro con la poca luz que todavía nos quedaba, a través de la fuga de cerebros y del descenso, aún más, de los fondos para investigación.

No quisiera hacer en este artículo otra crítica feroz a la crisis inmobiliaria, origen de gran parte de nuestros males actuales. No es que invertir en vivienda e hinchar la burbuja estuviera mal, sería muy aventurado decir eso, pero claramente nos ha faltado diversificación; y por ejemplo, haber empleado el dinero del boom urbanístico en fomentar otros sectores de la economía, como el industrial, denostado en gran parte de España en favor del ladrillazo. Mucho mejor nos iría ahora.

En vez de eso nos lo jugamos todo a una carta y perdimos, o no, o no todos, mejor dicho. Algunos han ganado mucho, sino muchísimo, pero por desgracia la mayoría de ellos ya no están por estos lares. Se habrán despistado, pero seguro que volverán a rescatarnos, en cuanto se enteren de que nuestra economía ya no está en la “Champions League”.

Volviendo al tema del maltrecho estado de la Investigación en España, la solución a este problema se me antoja simple, pero no sencilla, ni inmediata. Como sucede con las plantas, el árbol de la ciencia necesita tres cosas fundamentales. Primero la semilla, que ha de brotar en las etapas finales del proceso educativo, bien del talento nacional o atrayendo a estudiantes extranjeros. Segundo el sustento, que no es otra cosa que la inversión público/privada de gobiernos y empresas. Y tercero, tiempo y paciencia.

La impaciencia acabó con la ciencia2

Lamentablemente, me temo que en este país descuidamos demasiado las semillas y que tenemos poco abono y menos paciencia todavía. Así que auguro un futuro sombrío para el I+D+i español, no tanto por la crisis actual, que es muy grave; sino porque nos dejamos seducir, con demasiada facilidad, por el bocado suculento y apetitoso que te sacia al momento, pero que a la larga te deja el estómago vacío. ¿Será por el carácter latino? Quién sabe… Pero lo cierto es que en tales circunstancias la ciencia tiene un difícil porvenir.

 Sergio Rosa Cintas

Becario FPU de la Universidad de Alicante

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Amanece Metrópolis Revista

0 comentarios

  1. Muy buen artículo Sergio, enhorabuena. Yo añadiría que la impaciencia es la madre de la miseria, y que si no sembramos nunca podremos recoger. Para investigar hay que cometer errores, ser hasta cierto punto ineficientes, ya que la solución a un problema nuevo y complejo no es fácil de hallar a la primera. Aparte del problema económico y de la cortedad de miras de nuestros políticos, en España creo que se está reduciendo a la investigación a una obsesión por publicar resultados, al menos en instituciones que no están a la vanguardia científica, y que en muchos casos carecen de medios para llevarla a cabo con dignidad. Esa “paperitis” llevada al extremo, al igual que la ya manida “titulitis” no aporta nada bueno al sistema: opino que, como en tantas otras cosas, en investigación lo importante no es la meta en si, sino cómo se llega a ella. Por eso no creo en ella como actualmente se plantea en muchas universidades, incluida la nuestra.

    1. ¡Hola Luis!

      En primer lugar me gustaría agradecerte en nombre de Salitre Revista Cultural tu participación en el hilo de comentarios.

      En lo referente al artículo, Sergio ha sido muy conciso elaborando una buena crítica constructiva, y algo muy importante, aportando soluciones. Comparto plenamente el apunte que haces sobre la importancia del proceso que nos lleva a conseguir un objetivo. Desgraciadamente, cada vez es más común restar importancia a esto y premiar el resultado a corto plazo, sobre todo si reporta una buena cantidad de dinero… ¡Y claro, así nos va!

      Un saludo y hasta la próxima.

  2. Creo que se puede, o se podría, combinar más o menos bien lo del corto-largo plazo en investigación; porque al final hay que demostrar lo que se sabe, o se hace. Como decían en una película: “lo importante no es lo que sabes sino lo que puedes demostrar”. Lo del resultado a corto plazo, p.e. cuartear la investigación y hacer tres artículos en vez de uno bueno, es lo que te da de comer día a día. Como los periódicos deportivos, que publican conjeturas para vender el periódico de cada día.

    Pero es que en España nos va lo facilón, facilón,… el ladrillazo, EuroVegas,… Así no hay investigación de ningún tipo, porque a la mínima nos tiramos al pozo de cabeza, no hay reflexión de ningún tipo. Somos impulsivos !!

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