Idiosincrasia familiar

Eva García
Foto: Eva García

Desde el otro lado del planeta se extiende un cordón transparente que mantiene unido el corazón de mi abuela con el de un señor australiano.

Mi familia está acostumbrada: tratamos de no pisarlo para ir al baño cuando la mecedora está instalada en el salón. Pero cuando vienen visitas es otro cantar: resulta difícil explicarles lo del cocodrilo que se comió al abuelo por salvar a un aborigen, lo de la magia maorí y lo de que si se estropea ese lazo que tanto les cuesta percibir atravesando las baldosas, la abuela se morirá de tristeza y nosotros de vulgaridad.

Eva García

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