Erika Trejo: cuerpo, frontera y subalternidad

“As a result, gender is not to culture as sex is to nature; gender is also the discursive/cultural means by which “sexed nature” or “a natural sex” is produced and established as “prediscursive,” prior to culture, a politically neutral surface on which culture acts”  
Judith Butler, Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity

Malinche Caníbal, Performance, Erika Trejo Action Painting, Las Dos Malinches, Silvia Viñao

Hace unos meses tuve oportunidad de conocer a Erika Trejo y con ella un nuevo horizonte en el que detenernos en la primera entrada del año 2013. No pretendo con esta entrada hacer un recorrido a su obra ya que me resultaría imposible y seguro que podéis encontrar mucha más información sobre ella online que la que yo pueda exponer en esta enetrada, pero no quería dejar pasar la oportunidad y dedicarle un #undercosmópolis a una artista tan potente.
Si bien conocía de forma teórica a filósofas como Butler o Spivak quienes sin duda han configurado un nuevo universo teórico performativo o de subalternidad, han desmontado el género y han originado algunas de las bases filosóficas al discurso de la decolonialidad. Erika por su parte ha plasmado parte de esta filosofía en su obra, en su creación, en su propio cuerpo.
Con motivo del día 25-N (Día Internacional contra la Violencia de Género) la artista mexicana realizó una performance en la Plaza de Santo Domingo de Murcia con el título “Saló”:

El título de este perfromance juega con una estética sadomasoquista en alusión a la obra Saló pero lo más importante es que es la mitad de la palabra Salobral, pueblo donde fue asesinada una niña de 13 años por un hombre de 39 años con el cual mantenía una relación que al querer dejarla, él va y la mata.
De este suceso surge está pieza, de la apatía de la sociedad, del poder haber evitado este suceso tan doloroso, así el dolor sale de las cuatro paredes, de lo doméstico, de la zona rural donde suceden tantas cosas, ante la apatía de la gente, los perfomers intentan llevar el dolor a primera persona, ya que todos hemos oído muy de cerca, o quizá personalmente historias de violencia, pero aquí no es contando, el espectador se enfrentará a un dolor real de maltrato.

 

Lo curioso de este tipo de performances es cómo reacciona la gente que hay alrededor, de hecho lo simpático de ésta fue la molestia que le supuso esta acción a una señora que pasaba por allí. Es llamativo que lo primero que se le pase a alguien por la cabeza sea increparla por ir desnuda, pero igualmente llamativo me resulta haber leido a posteriori online comentarios que solo se quedan con una imagen, la de un cuerpo. Aunque también hay quienes se paran sorprendidxs y desconcertadxs… ¿Por qué un cuerpo desnudo? ¿Por qué un cuerpo de mujer? ¿Por qué recibiendo latigazos?…

Las performances de Erika no suelen dejar indiferente a nadie, en Vimeo podéis ver algunas. Sus performances son a mi parecer, un espacio de des-construcción al discurso hegemónico del género. Sugerente, inteligente, lúcidad pero sobre todo estimulante os animo a aventuraros en su universo.

Nos vemos en …Botones Verdes…

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=ug3Cfu7_4nA

Irene Bebop

3 comentarios

  1. Como dices, quizás una pregunta especialmente interesante es por qué un cuerpo desnudo femenino. Más pensando en el vídeo adjunto que en la performance. No es una cuestión de carnalidad, pues es igualmente interesante hacer un ejercicio de observación de quien se encuentra con el famoso cuadro El origen del Mundo, de Courbert. Hay quien incluso lo rodea, marcando una distancia entre el cuerpo pintado y el propio, y no siempre son los hombres quienes se muestran más incómodos. Una performance interesante sería exhibir juntos, en igualdad de condiciones, un cuerpo femenino y un cuerpo masculino. Me pregunto si esa exposición de aquello que de forma tan evidente diferencia a los géneros permite una reflexión sobre la reivindicada igualdad. Gracias por el artículo!

    1. El problema bajo mi perspectiva no es tanto diferenciar los géneros como desmontarlos. Y para desmontar el terrorismo cultural del género qué mejor forma que hacerlo desde el cuerpo que más ha recibido la violencia heteropatriarcal.
      Como bien señalas precisamente no son los hombres quién más incómodos se sienten, supongo que el rol de reprimidas acaba gestando represoras…
      Muchas gracias por aportación Ana (:

  2. El título de este perfromance juega con una estética sadomasoquista en alusión a la obra Saló pero lo más importante es que es la mitad de la palabra Salobral, pueblo donde fue asesinada una niña de 13 años por un hombre de 39 años con el cual mantenía una relación que al querer dejarla, él va y la mata. De este suceso surge está pieza, de la apatía de la sociedad, del poder haber evitado este suceso tan doloroso, así el dolor sale de las cuatro paredes, de lo doméstico, de la zona rural donde suceden tantas cosas, ante la apatía de la gente, los perfomers intentan llevar el dolor a primera persona, ya que todos hemos oído muy de cerca, o quizá personalmente historias de violencia, pero aquí no es contando, el espectador se enfrentará a un dolor real de maltrato.

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