Entrevista Pau Roca por su libro de fotografías ‘B’: He querido que mi libro fuera lo opuesto a un selfie

Pau Roca, guitarrista de La Habitación Roja, publica el 2 de diciembre su primer libro de fotografía, «B», a través de la plataforma Handshake. Un libro de fotografías realizadas por el artista durante sus últimas giras.

El libro se presentará en Barcelona, el jueves 12 de diciembre, en B The Travel Brand Xperience (Avda. Diagonal, 512). 19 h. Tendrá lugar una charla acompañada de un concierto acústico. Para tener acceso al evento confirmar asistencia a:

xperience.barcelona@bthetravelbrand.com

En Amanece Metrópolis hemos tenido la oportunidad de realizar unas preguntas a Pau Roca y así conocer un poco más de ésta, su nueva faceta con su libro B.

¿Cómo nace tu pasión por la fotografía?

Cuando estudié Imagen y Sonido, parte de las asignaturas fueron de fotografía y me interesó mucho el proceso fotográfico. Mi padre tenía un cuarto de revelado en casa cuando era pequeño y siempre tenía la cámara cuando viajábamos etc. No recuerdo un momento revelador, pero la fotografía siempre ha estado presente en mi vida. Aunque de modo personal la recuperé hace unos 4 o 5 años.

Dos años y medio de fotografiar para el libro ¿Cuánto tiempo te ha llevado la selección de las mismas?

Pues la verdad es que, en la pre-selección había más de 200 fotos, lo que, en analógico, son muchas. Disparé muchos carretes en la gira. Cuando me da por algo, soy bastante obsesivo, así que me llevé la cámara conmigo a muchos conciertos y viajes con el grupo. Tanto selección como la secuenciación han corrido a cargo de Tana Capó, que tiene mucha experiencia en esto. Ha primado la coherencia y el «relato» y que el libro tuviera sentido a que fuera una selección de «fotos chulas de gira». 

¿En cuántas ciudades has tomado fotografías?

Pues en prácticamente todas en las que hemos estado con el grupo, ya sea tocando, grabando o de paso. Mínimo serán unas 50 o 60 ciudades. También tenía fotos de nuestra gira mexicana, pero finalmente no las incluimos al pensar que no encajaban bien con el resto.

El hilo conductor dices que lo encuentras en el escaneado, ¿Cómo vives ese proceso?

Es un momento muy lúdico. Cuando haces la foto, casi todo el mundo que no conoce o se ha olvidado de la fotografía analógica te pide ver la foto, cosa que es, obviamente imposible. Ese espacio de tiempo que pasa entre que haces la foto y la puedes ver escaneada es emocionante y descubres fotos que habías olvidado o ves que tampoco era tan buena una foto en la que tenías puestas muchas esperanzas. Es un momento agridulce que a mi me encanta. 

El título, B, es por aquello de un segunda opinión o visionado de todo, ¿Crees que hoy en día nos quedamos con la primera impresión, que estamos perdiendo el hábito de reflexionar por el ritmo de vida que impera? 

Desde luego, y eso tiene una traslación directa en todos nuestros hábitos y comportamientos. En este caso, la fotografía se ha impregnado de pleno en esta vorágine. Solo tienes que pensar en el ángulo en el que se hacen las fotos. Antes fotografiábamos lo que nos interesaba o queríamos documentar. Ahora todos los dispositivos tienen una cámara para poder apuntarnos a nosotros mismo, antes era técnicamente imposible hacerse un selfie, para salir en la foto había que buscarse un espejo o usar el temporizador, hoy en día la tecnología ha tenido que adaptarse  nuestra «necesidad» de salir en primer plano. Eso no es algo estéril, obviamente retrata de alguna manera los tiempos que corren. He querido que mi libro fuera lo opuesto a un selfie.

¿Qué quieres trasmitir con el libro?

He querido transmitir parte de la realidad de ser músico (o viajante) que nunca se retrata. Cualquiera que gire o viaje mucho reconocerá lo que fotografío. Normalmente, las fotos que se hacen en relación al mundo de la música están muy orientadas a la glorificación y promoción del artista, cada día más. He querido ir hacia otro sitio.

¿Cómo ha sido el proceso de sacar al mercado el libro y con qué barreras te has encontrado?

Decía en broma el otro día que he encontrado algo que se vende menos que la música, el libro de fotografías. No sé aún cómo irá la venta y distribución del libro, sí que sé que es un objeto muy caro de producir y de muy difícil rentabilidad, por eso nos hemos centrado en que quede un objeto bonito e interesante. 

No te gusta planear las cosas, declaras. ¿La improvisación es una fuente de inspiración?

Yo creo en el «hacer» como fuente de inspiración. Si llevas la cámara encima, si buscas, si estás con la fotografía en mente, surgirán fotografías que estaban ahí escondidas. Hay gente a la que le va más crear o planear una foto, yo prefiero esperar a encontrar ese lugar que me llama la atención, que me resulta curioso y que creo que evoca algo más de lo que se ve directamente en la escena.En la música me pasa lo mismo, es importante estar conectado a ella, escribir una frase que has escuchado en una peli, guardarte una canción porque hay un sonido que te ha gustado etc. 

He visto que nombras a Robert Frank ¿Un referente? ¿Qué influencias tienes tanto en esta faceta como en la música?

Nombro a Robert Frank tiene algunas fotos que elevan lo banal, hace que escenas cotidianas tengan una dimensión importante. Me gustan mucho los fotógrafos que consiguen que sus fotos tengan cierta atmósfera, cierta cualidad cinematográfica, pero retraten cosas cotidianas. En ese sentido me gustan mucho Alec Soth o Todd Hido. Musicalmente tengo influencias muy variadas, aunque cada vez me cuesta más encontrar cosas que me gusten de verdad, soy muy de escuchar las cosas que me gusta muchas veces. Me siguen gustando The Magnetic Fields, Sun Kil Moon, la música de los 60 a los 80 y a partir de ahí, cosas muy puntuales. Bueno, y el heavy de los ochenta. Mucho!

Fotografía y música son cultura, ¿Qué les une para ti?

Casan bien juntas, las portadas de los discos han sido mayoritariamente fotografías, quizá por eso yo haga fotos muy mayoritariamente en formato cuadrado. Muchas veces pienso en las fotos como posibles portadas y, de hecho, algunas de las fotografías del libro ya han sido portadas de grupos como Mucho, Lost Tapes o La Habitación Roja. 

Ahora cada vez más en los directos lo visual está más presente, con vídeos, ¿Puede que veamos en algún concierto de La habitación roja esas fotografías, o ya las habéis utilizado?

Las usamos en un concierto que hicimos en un teatro aquí, en València y nos gustó mucho como casaron ambas cosas. Lo volveremos a hacer. 

¿Encima de un escenario te da tiempo a dar rienda suelta a la imaginación tanto musicalmente cómo creativa para desarrollar en ese momento o después? O no hay tiempo para ello. 

Dependiendo de la canción y el concierto, sí que hay tiempo para pensar o mirar, pero no demasiado. Yo intento no tocar las canciones exactamente igual todas las noches. 

Dices: «Creo que cada vez necesito sentir más el tiempo» ¿Es una necesidad de vivir con más intensidad o un signo de la experiencia y madurez? 

Puede ser que haya algo en ello de la certeza que el paso del tiempo y las experiencias (propias y de gente muy cercana) te van remarcando una cierta sensación de «aprovechemos estos momentos que antes nos pasaban desapercibidos o dábamos por hechos y disfrutémoslo que no sabemos cuánto durarán ni cómo». La edad marca, desde luego. Es un libro que difícilmente hubiera hecho con 25 años.

¿Algún otro ámbito creativo que te gustaría abordar?

De momento no! Estoy estudiando la carrera de Diseño en Fotografía y aún me faltan un par de años para acabarla. Luego, quién sabe! 

Un sueño por cumplir

Me conformo con mantener todo lo que me gusta y que me funciona. Quizá hacerle una portada a Mark Kozelek o su otro grupo, Sun Kil Moon.

Susana Peral

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